7 junio, 2015

Bhanwarlal Doshi es un empresario que desarrolló el comercio de plásticos valorado en US$600 millones por la revista Forbes, y con esa cantidad de dinero muchos pensarían que tenía todo lo necesario para llevar una vida plena. La teoría de que lo material no compra la felicidad está más cuestionada que nunca, ante un mundo que nos hace creer que el bienestar económico va de la mano con tener alegría y gozo.

Bhanwarlal Doshi, conocido como “el rey del plástico” en India ha donado toda su fortuna a obras de caridad del Jainismo. Foto: AFP
Bhanwarlal Doshi, conocido como “el rey del plástico” en India ha donado toda su fortuna a obras de caridad del Jainismo. Foto: AFP

Doshi decidió deshacerse de su riqueza y buscar un camino de paz en esta vida a través del Jainismo, una religión de la India. Se dice que esta podría datar de 5.000 años antes de Cristo, aunque sus libros canónicos hablan de tiempos más lejanos.

El Jainismo es conocido en los textos antiguos como el camino de los nirgranthas (aquellos sin apegos ni aversiones); algo que tal vez este exempresario no era capaz de experimentar en una vida de lujos y derroches.

No siempre el dinero es sinónimo de libertad y en este caso, esta nueva forma de vida como monje tampoco lo es: de tener esposa pasará a ser célibe, de estar vestido de lujo ahora escasamente tendrá una túnica y caminará descalzo. El ajetreo social dará paso a la introspección y meditación y casi toda su gran fortuna será donada para obras de esa fe. Algunos adeptos extremos se cubren la boca para evitar que una mosca pueda volar en ella o hasta para no inhalar microbios del aire que puedan morir.

Es obvio, entonces, que sean vegetarianos pero no se pueden dedicar a la agricultura por temor de matar los bichos que viven en la tierra.

También se levantará diariamente a las cuatro de la mañana para practicar la denominada alochana o autocrítica, donde considerará las actividades del día y pensará sobre las veces en que pudo haber herido a algún animal.

Todas estas nuevas reglas que el exmillonario insistió tanto por tener, serán las limitaciones que le proveerán de una vida austera. El jainismo nunca llegó a ser una religión popular, pero ha permanecido intacta; de aquí la admiración de Doshi.

Para muchos, esta decisión puede provenir de algún síntoma de locura y para otros no. Al final del día, Doshi hizo lo que necesitaba para salvar su alma. Después de todo ¿quién no está haciendo lo mismo?

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