Internos fabrican pelotas, camisetas y gorras que después son donadas

 20 agosto, 2013

SÃo Paulo. AFP. En un galpón frío y sin ventanas, varios hombres están sentados cosiendo a mano unos trozos de cuero para dar forma a pelotas de fútbol, una manera de matar el tiempo en esta cárcel brasileña.

Un poco más lejos, algunos reclusos cortan hexágonos y los disponen en pilas, que otros hombres con manos rudas toman para imprimirles una leyenda: “Producidas artesanalmente por los internos de la prisión Nilton Silva”.

La fabricación de pelotas , camisetas deportivas y gorros, que luego son donados a escuelas, instituciones u obras sociales, es parte del programa “Pintando la libertad” que el Ministerio de Deportes desarrolla en cárceles de Brasil , un país apasionado por el fútbol, que acogerá el Mundial el año próximo.

Brasil tiene también una de las mayores poblaciones de reos del mundo, con unos 500.000 reclusos.

A unos 50 kilómetros de la ciudad de São Paulo, esta cárcel con 1.500 internos es la única del estado paulista donde actualmente funciona este programa, que comenzó hace 10 años en una prisión del estado de Paraná, en el sur del país. Los prisioneros reciben un pequeño pago por este trabajo.

“Cosiendo, haciendo estas pelotas , el tiempo pasa más rápido. Es bueno tener la cabeza y las manos ocupadas”, comenta Alexandre Castro, de 31 años, que lleva cuatro como prisionero en Nilton Silva, ubicada en una zona montañosa del estado de São Paulo.

Presos de la cárcel de Nilton Silva, del estado de São Paulo, fabricaban el 12 de julio balones de fútbol. | AFP
Presos de la cárcel de Nilton Silva, del estado de São Paulo, fabricaban el 12 de julio balones de fútbol. | AFP

“Además, es parte de nuestra vida. Siempre estamos hablando de fútbol”, añade otro de los presos, Benevides Rosa dos Santos, de 60 años de edad, con 15 tras las rejas.

Popular. La fabricación de pelotas es una de las actividades más populares entre los internos del penal. Es un trabajo lento y por cada pelota terminada reciben $1,5.

La última partida presupuestaria para este programa es del 2008, con unos $700.000 para fabricar 133.000 piezas entre pelotas, camisetas, gorros y redes. Se confeccionan alrededor de 15.000 balones por año. Los responsables del proyecto esperan que se renueve el financiamiento.

Unos 40 hombres están sentados en pequeñas bancas, cosiendo. Hace frío, pero visten chanclas y pantalones livianos. En una mano tienen la aguja y en la otra una especie de guante de cuero con la que empujan cada puntada.

No hablan mucho entre ellos y tienen la mirada fija en el movimiento de la aguja, que repiten mecánicamente, hasta coser todos los hexágonos de cada pelota.

“Esta es nuestra terapia y nos hace bien. Yo llego acá y me concentro, pienso solo en fabricar pelotas . No me siento preso”, dice el recluso Rosa dos Santos.

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