26 julio, 2014
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París. EFE El avión argelino que se estrelló el jueves en Gossi , en el este de Malí, se encuentra totalmente desintegrado, y sus restos diseminados en unas nueve hectáreas que son vigiladas por 220 militares de Francia, Malí y Holanda, informaron ayer autoridades francesas.

Está en una sabana de “muy difícil acceso, particularmente en temporada de lluvias”, dijo, en una comparecencia ante la prensa, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius .

Las primeras imágenes grabadas por un soldado de Burkina Faso, que fue de los primeros en llegar al lugar y que fueron difundidas por el canal France 2, muestran una extensa área con restos esparcidos en una zona muy extensa y de los que apenas son reconocibles algunos restos del fuselaje.

Según la compañía Air Algérie , en el avión viajaban 110 pasajeros y seis tripulantes españoles, y no ha habido ningún sobreviviente, pero las autoridades francesas, que están liderando todas las operaciones de búsqueda y rescate, han dicho que había 112 pasajeros, de los cuales 54 eran franceses.

El dispositivo militar que controla la seguridad sobre el terreno está compuesto por 120 militares franceses, 60 malienses y 40 holandeses integrantes de la Misión de la ONU en el norte de Malí.

Investigadores franceses se reunieron ayer en un aeropuerto militar al oeste de París, antes de partir hacia el lugar del accidente del avión en Malí. | AFP
Investigadores franceses se reunieron ayer en un aeropuerto militar al oeste de París, antes de partir hacia el lugar del accidente del avión en Malí. | AFP

Desde ayer, enviaron dos helicópteros de combate Apache al lugar para sobrevolar la región e impedir la entrada de alguna persona que pudiera alterar el escenario del percance, además de mandar a agentes de la policía científica y médicos forenses, según informó la misión en Bamako.

Una de las dos cajas negras ya fue hallada y se llevó hacia Gao, la ciudad más cercana, a 100 kilómetros de Gossi, y supuestamente la mejor equipada de la región.

Las operaciones de búsqueda y rescate las encabeza teóricamente Malí por ser en su territorio donde se produjo el accidente, pero el hecho es que son los franceses los que están llevando todo el peso de las operaciones ante la fragilidad de las nuevas autoridades malienses.

En el momento de la desaparición de los radares, el avión volaba a 900 metros de altura, y se encontraba a una distancia de 800 kilómetros de los aeropuertos operativos más cercanos, Uagadugu y Bamako, ya que el de Gao está cerrado.