Los ataques en Bagdad estuvieron centrados en gran medida en vecindarios chiíes

 7 junio, 2014

Bagdad

Una serie de automóviles cargados con bombas explotaron el sábado en diversas áreas de la capital de Irak, lo que dejó al menos 52 muertos en un día de violencia en el que milicianos allanaron una universidad en la inestable provincia de Anbar y tomaron decenas de rehenes, informaron las autoridades.

Los ataques en Bagdad estuvieron centrados en gran medida en vecindarios chiíes, un recordatorio de la violencia sectaria que azota Irak años después de que una oleada similar casi desmembró al país luego de la invasión encabezada por Estados Unidos en la que fue derrocado Saddam Hussein. Ahora que las tropas estadounidenses se han ido, Irak se encuentra inmerso en enfrentamientos en varios frentes, luego que en otros choques en una ciudad del norte murieron 21 policías y 38 extremistas, indicaron las autoridades.

El primer ataque en Bagdad ocurrió el sábado por la noche en el distrito Baiyaa del oeste de la capital, donde murieron nueve personas y 22 quedaron heridas, señaló la policía. Más tarde, siete autos bomba en distintos sitios de la ciudad dejaron al menos 41 muertos y 62 lesionados, agregaron fuentes policiales, al tiempo que una explosión a la vera de un camino provocó la muerte de dos personas y que seis más quedaran heridas.

Todos los atentados ocurrieron en un período de una hora y en gran medida estuvieron dirigidos a calles comerciales en vecindarios chiíes, dijeron las autoridades.

Funcionarios de hospitales confirmaron las cifras de víctimas. Todos los funcionarios hablaron a condición de guardar el anonimato porque carecen de autorización para dar detalles a los periodistas.

El día comenzó con un ataque de milicianos en el que mataron a tres policías que vigilaban el acceso a la Universidad de Anbar, dijeron un policía y un oficial militar. Extremistas islámicos y otras milicias antigubernamentales han controlado partes de la cercana Ramadi, capital de la provincia de Anbar, y de la ciudad de Faluya desde diciembre en medio de crecientes tensiones entre los suníes y el gobierno encabezado por chiíes en Bagdad.

Los pistoleros detuvieron a decenas de estudiantes dentro de un dormitorio de la universidad durante su ataque, indicaron las autoridades. Sabá Karhut, jefe del concejo provincial de Anbar, dijo a los periodistas que cientos de estudiantes estaban en el interior del complejo de la universidad cuando comenzó el ataque en la institución educativa. La Universidad de Anbar dice tener más de 10.000 estudiantes, lo que la hace una de las mayores del país.

Ahmed al-Mehamdi, un estudiante rehén, dijo que lo despertó el ruido de armas de fuego. Al mirar por la ventana, vio a hombres armados vestidos de negro que cruzaban los terrenos de la universidad a la carrera. Minutos después, irrumpieron en el dormitorio y ordenaron a todos permanecer en sus cuartos mientras se llevaban a algunos alumnos.

Los estudiantes chiíes en la universidad estaban aterrorizados, dijo al-Mehamdi. Los atacantes se identificaron como pertenecientes a un grupo escindido de al-Qaida conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante, un organismo terrorista suní que combate en Siria junto con otros insurgentes que intentan derrocar al presidente Bashar Assad. Es conocido por efectuar ataques masivos en Irak, así como agredir frecuentemente a chiíes, a los que considera herejes.

El Estado Islámico no se adjudicó de inmediato el ataque contra la escuela.

Varias horas después, milicianos salieron de la universidad bajo circunstancias que no están claras. Posteriormente los estudiantes abordaron autobuses proporcionados por el gobierno local para irse de allí, aunque se produjeron disparos mientras las fuerzas de seguridad atacaban a los milicianos que se retiraban, señaló la policía.

"Le agradecemos a Dios que esta crisis terminó casi pacíficamente y ningún estudiante resultó herido, hasta donde yo sé", dijo al-Mehamdi.

Mientras tanto, en la ciudad norteña de Mosul, los enfrentamientos continuaban el sábado por segundo día entre las fuerzas de seguridad y extremistas suníes que intentan tomar vecindarios allí. La policía y funcionarios de la morgue dijeron que los combates desde el sábado al amanecer han derivado en la muerte de 21 policías y 38 milicianos.

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