Ataque aumenta temor de una mayor violencia tras salida de tropas de OTAN

 24 noviembre, 2014

Jost, Afganistán. AFP. Alrededor de 50 personas murieron y otras 60 más resultaron heridas ayer en un atentado suicida en una cancha de voleibol en el este de Afganistán, en momentos cuando se acerca el retiro de las tropas de la OTAN del país.

“El kamikaze iba en una moto y se hizo estallar en pleno partido de voleibol”, dijo Ataula Fazli, vicegobernador de la provincia de Paktika.

Entre las víctimas figuraban civiles y policías locales.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, condenó rápidamente el ataque, según indicó su portavoz en la red social Twitter.

“El presidente Ashraf Ghani condena en los términos más enérgicos el atentado suicida en el distrito de Yayha Khail en Paktika”, agregó luego en un comunicado la Presidencia.

“El presidente condena este ataque inhumano y no islámico, y agrega que este tipo de masacre brutal de civiles no puede justificarse”, añadió el texto.

El portavoz del gobierno provincial, Mukhlis Afghan, precisó que el hecho ocurrió en una competición entre tres distritos que atrajo a numeroso público.

“Hacia las 17H00 locales, cuando el partido estaba en su máximo apogeo, el kamikaze que, según creemos, estaba en una moto, se hizo estallar en medio de la muchedumbre”, agregó y confirmó el balance de unos 50 muertos y 60 heridos.

Los cadáveres de varios civiles yacen en un hospital del distrito de Yayha Khail, en la provincia de Paktika, al este de Kabul. | AP
Los cadáveres de varios civiles yacen en un hospital del distrito de Yayha Khail, en la provincia de Paktika, al este de Kabul. | AP

“La magnitud del ataque y sus consecuencias son indignantes”, agregó. “Pedimos a Kabul que enviase helicópteros para evacuar a los heridos más graves”.

Nadie ha reivindicado, por ahora, la autoría del atentado. Los talibanes, cuyos blancos principales son fuerzas de seguridad afganas, no suelen atribuirse los atentados contra civiles.

El último ataque importante contra civiles en Afganistán se remonta al 15 de julio, cuando unas 40 personas murieron en un atentado suicida perpetrado con un automóvil lleno de explosivos en un mercado de Paktika.

A pesar del fin de la temporada de combates al acercarse el invierno, los talibanes lanzaron una serie de mortíferos ataques durante las últimas semanas, incluidos varios atentados suicidas contra las fuerzas de seguridad afganas.

Desde comienzos de este año, más de 4.600 soldados y policías afganos murieron en combate, según las cifras publicadas recientemente por funcionarios estadounidenses.

Las pérdidas masivas y los incesantes ataques alimentan el temor de que haya un aumento incontrolable de la violencia después de la partida de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) .

El atentado de ayer domingo se produjo cuando las tropas de combate de la OTAN se disponen a abandonar el país, dejando la responsabilidad de la seguridad en manos de los afganos.

En 2015, solo permanecerá en el país una fuerza extranjera residual de unos 12.500 hombres dedicada a la asistencia y a la formación en el marco de la misión "Apoyo resuelto".

El viernes, el diario The New York Times informó de que el presidente estadounidense, Barack Obama, decidió prolongar un año la misión de combate de las tropas de su país en Afganistán.