23 agosto
El cuerpo de una de las víctimas del bombardeo a un hotel en Arhab, Yemen, era retirado este miércoles 23 de agosto del 2017.
El cuerpo de una de las víctimas del bombardeo a un hotel en Arhab, Yemen, era retirado este miércoles 23 de agosto del 2017.

Saná

Al menos 30 yemeníes, entre ellos civiles, murieron este miércoles en ataques aéreos en la capital de un país en el que la alianza entre el expresidente Ali Abdalá Saleh y los rebeldes chiitas hutíes se resquebraja.

Los hutíes (proiraníes) no tardaron en acusar a la aviación de la coalición liderada por Arabia Saudí de haber lanzado el ataque y afirmaron que todas las víctimas son civiles.

Un responsable de una organización humanitaria internacional radicado en Saná afirmó que al menos 30 yemeníes murieron este miércoles en estos ataques, incluidos civiles.

Los bombardeos apuntaron a varios lugares de Saná y sus alrededores, y hay civiles "desplazados por la guerra entre los muertos", añadió.

El jefe del departamento de la Media Luna Roja en Saná, Husein al Tawil, afirmó en declaraciones a la prensa que al menos 35 personas murieron en uno de estos bombardeos, concretamente en Arhab, una localidad situada en la salida norte de la capital.

"Hemos enviado seis ambulancias a Arhab y retirado 35 cuerpos. Evacuamos 13 heridos a tres hospitales", dijo este funcionario, cuya organización está ligada a los rebeldes chiitas hutíes que controlan la capital.

La fuente añadió que quedaban cuerpos bloqueados entre los escombros.

La agencia Saba, bajo control de los insurgentes, dio cuenta de 71 víctimas, entre muertos y heridos, y atribuyó los bombardeos a la coalición árabe encabezada por Arabia Saudí que respalda al gobierno refugiado en el sur.

La cadena de televisión rebelde Masira también responsabilizó del ataque a esta alianza y dio cuenta de una treintena de muertos.

Varios testigos afirmaron a la AFP que hubo bombardeos aéreos en la capital, uno de ellos contra una vivienda en la que se alojaban los empleados de una hacienda dedicada al cultivo de qat, una hierba con efectos estimulantes muy consumida en el país.

Ni este afiche en Saná del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh, que alude a los 35 años de la fundación del partido Congreso General del Pueblo ha logrado escapar de las huellas de la guerra civil en Yemen.
Ni este afiche en Saná del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh, que alude a los 35 años de la fundación del partido Congreso General del Pueblo ha logrado escapar de las huellas de la guerra civil en Yemen.

La coalición árabe lanzó una intervención en Yemen en marzo del 2015 contra los rebeldes. Se le acusa de haber errado el blanco en varias ocasiones, causando víctimas civiles. En el pasado reconoció varios errores, como un bombardeo contra una ceremonia de duelo en Saná en octubre del 2016 que dejó más de 140 muertos.

En Yemen se libra una guerra entre los hutíes, aliados a las fuerzas partidarias del expresidente Ali Abdalá Saleh, y las tropas progubernamentales del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi, reconocido por la comunidad internacional.

Desde marzo del 2015 la contienda bélica ha causado unos 8.400 muertos y 48.000 heridos, muchos de ellos civiles, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además una epidemia de cólera ha matado a unas 2.000 personas y varias regiones se encuentran al borde de la hambruna.

Todas las mediaciones de la ONU y siete acuerdos de alto el fuego han fracasado en su intento de poner fin al conflicto.

El viernes, la ONU expresó su preocupación por la cantidad de ataques aéreos de la coalición árabe.

Los bombardeos del miércoles tienen lugar la víspera de una reunión en la capital de partidarios del expresidente Saleh, en un contexto muy caldeado por desacuerdos con sus aliados hutíes.

Desde hace varios días la situación es tensa en el campo rebelde y, según testigos, hay partidarios armados de los hutíes y del expresidente desplegados en la capital.

Los hutíes sospechan que Saleh negocia a sus espaldas con la coalición y el expresidente les acusa de acaparar el poder.