4 mayo, 2016
El Consejo Nacional Electoral (CNE), acusado por la oposición de servir al gobierno, aún no explica el procedimiento de verificación
El Consejo Nacional Electoral (CNE), acusado por la oposición de servir al gobierno, aún no explica el procedimiento de verificación

Caracas

Las cerca de dos millones de firmas que presentó la oposición para activar el referendo revocatorio contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, empezarán a ser auditadas este miércoles por el órgano electoral, un proceso complicado que será celosamente vigilado por el gobierno.

"Vamos a tener acceso a todas las listas. Firma falsificada, demanda asegurada", advirtió Maduro la noche del martes en su programa de televisión semanal, al afirmar que la comisión que nombró para defenderlo verificará cada rúbrica.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), acusado por la oposición de servir al gobierno, aún no explica el procedimiento de verificación, pero según la ley deberá revisar en cinco días las listas y luego llamar a los firmantes a ratificar su apoyo con la huella digital en otros cinco días.

Eufórica, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) dijo haber recogido en pocos días 2,5 millones de firmas para activar el revocatorio, de las cuales entregó 1,85 millones, cuando solo tenía que entregar 195.721 (1% del padrón electoral).

El jefe de la comisión nombrada por Maduro, Jorge Rodríguez, expresidente del CNE, aseguró que una veintena de "testigos" vigilarán paso a paso el proceso. "En pocos días se va a saber que inflaron en un millón de firmas las que dijeron que entregaron", vaticinó.

Históricamente dividida, la oposición, que controla el Parlamento, está volcada de lleno en torno a un objetivo: el referendo revocatorio, tras fracasar una enmienda constitucional por la que intentaba acortar el mandato de Maduro, elegido para el período 2013-2019.

"Hoy 4 de mayo día 2 del lapso de 5 días continuos para que CNE constate número mínimo de firmas e indique centros para validarlas!", escribió en Twitter el líder opositor Henrique Capriles, excandidato presidencial que perdió las elecciones contra Maduro en 2013 por estrecho margen.

El constitucionalista José Ignacio Hernández, asegura que el CNE "deberá pasar a la fase de validación" si constata que existe el número mínimo exigido (1%). "Al ser presentadas el pasado lunes, el lapso para ello vence el 7 de mayo. Ni un día más", añadió.

El constitucionalista Hermann Escarrá, asesor del gobierno, puso en duda que el referendo se haga en 2016, pues recordó que puede haber acciones de amparo y de control de constitucionalidad que lo dejarían "para la mitad del otro año".

El tiempo cuenta. Se desconoce aún si habrá demoras o interpretación de las normas que retrasen el proceso o si afectará de alguna forma el plan de racionamiento de electricidad ordenado por Maduro, quien redujo la semana laboral a dos días en el sector público.

Si el CNE valida las firmas de la primera fase, autorizará la recolección, en tres días, de otras cuatro millones de rúbricas (20% del registro electoral) requeridas para convocar al referendo, las cuales deben ser revisadas en 15 días. Si son avaladas, la consulta se realizará en los siguientes tres meses.

"Lo que diga el CNE palabra sagrada. Si en el segundo paso (...) llegara a decir que se recogieron las firmas, vamos a referéndum y punto", dijo el mandatario socialista, en su primera declaración directa sobre una aceptación de un revocatorio en su contra.

Para que Maduro sea revocado en el referendo, el "Sí" deberá obtener más de los 7,5 millones de votos con los que fue elegido tras la muerte de su mentor, Hugo Chávez, en 2013.

"Nosotros estamos listos para lo que venga", aseguró el mandatario, aunque vaticinó que los intentos para sacarlo del palacio de Miraflores fracasarán rotundamente.

Pero la oposición, que arrasó en las elecciones parlamentarias de diciembre pasado, está confiada. "Lo vamos a lograr porque el pueblo venezolano quiere salir de este gobierno", aseguró el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba.

Un 68% de la ciudadanía está a favor de que Maduro deje el poder y haya elecciones, y un 84,1% estima negativa la situación del país, según la firma Venebarómetro.

El país petrolero tiene la inflación más alta del mundo (180% en 2015) y sufre una severa escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos, que el mandatario atribuye a una "guerra económica" de empresarios de derecha y al desplome de los precios del crudo.

No obstante, Maduro dijo confiar en que el pueblo no le va a fallar: "Sin ser pitoniso, sin ser brujo, ¡ay Dios mío!, ¡ay Dios santo!, ya estoy viendo el desastre que va a emerger de este intento de la derecha venezolana por activar este referendo", afirmó.

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