29 marzo, 2015

Saná. AFP. El personal de las Naciones Unidas fue evacuado ayer de Saná, en el tercer día de bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí contra la milicia chiita que ocupa la capital de Yemen, mientras el presidente del país instaba a sus aliados árabes a continuar atacando a los rebeldes.

“Pido que esta operación continúe hasta que esa banda se rinda y se retire de las posiciones que ha ocupado en todas las provincias”, dijo Abd Rabo Mansur Hadi en la cumbre de la Liga Árabe, celebrada en el complejo balneario egipcio de Sharm el Sheij.

“Digo a los cachorros de Irán y a cualquiera que lo apoye: ‘vosotros sois quienes destruisteis Yemen con vuestra falta de madurez política’”, afirmó en alusión a la milicia chiita de los hutíes , que controla la capital de Yemen desde principios de febrero, supuestamente con la ayuda de Teherán.

Antes del inicio, el jueves, de la campaña aérea “Tormenta firme” , que implica a nueve países árabes, la Marina saudí evacuó a decenas de diplomáticos de Adén (sur), la segunda ciudad yemení y bastión de Hadi.

La monarquía sunita saudí, cuyo país comparte una larga frontera con Yemen, está al mando de la intervención árabe que quiere frenar la ofensiva hutí.

El rey saudí, Salman Ben Abdel Aziz, indicó a que “la operación seguirá hasta cumplir con los objetivos: que los yemeníes vuelvan a gozar de seguridad”.

Hadi huyó de Saná poco después de que los hutíes tomaron el control de la capital para refugiarse primero en Adén y luego en Arabia Saudí, donde permanecerá por un tiempo indeterminado, según expresó en la cumbre el ministro de Relaciones Exteriores yemení, Ryad Yasin.

“La situación debe primero estabilizarse”, respondió Yasin a la pregunta de si volverá a Adén.

Mientras los bombardeos proseguían en Saná, dirigidos principalmente contra instalaciones militares y almacenes de munición, en Adén ya son 70 las personas muertas en tres días de combates.

La situación es cada vez más caótica, con enfrentamientos entre rebeldes y miembros de los “comités populares” antihutíes en varios barrios de esta ciudad.

Con su intervención militar, Arabia Saudí pretende hacer frente a “la agresión” de Irán, al que acusa de dar apoyo a los hutíes y de intentar “dominar” la región.

La milicia chiita se ha extendido desde su feudo en el norte del país hacia el centro y el este de Yemen, antes de continuar hacia el sur, haciéndose con el control de varias bases y regiones.

Irán nunca ha confirmado que haya ayudado a los hutíes, pero denunció la operación saudí, que cuenta con apoyo estadounidense en inteligencia y logística.

Según diplomáticos del Golfo, la campaña militar aérea contra los rebeldes “podría durar de cinco a seis meses”, a pesar de que los saudíes y sus aliados se plantearon en principio un mes de bombardeos.

Estos diplomáticos creen que Irán podría replicar, no en forma de operación militar para defender a los hutíes, sino con acciones de desestabilización, como “actos terroristas en el Golfo”.