27 marzo, 2015
Varias personas esperaban ayer cargar sus pertenencias en un camión luego de decidir trasladarse a un lugar más seguro después de un bombardeo saudí en un barrio en Saná, Yemen. | EFE
Varias personas esperaban ayer cargar sus pertenencias en un camión luego de decidir trasladarse a un lugar más seguro después de un bombardeo saudí en un barrio en Saná, Yemen. | EFE

Saná

La coalición de países árabes liderada por Arabia Saudí bombardeó por segundo día consecutivo, en varias zonas de Yemen, posiciones de los rebeldes chiitas hutíes, adversarios del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi apoyados por Irán.

Varios países occidentales, entre ellos Estados Unidos, reafirmaron su apoyo a Hadi, que el jueves llegó a Arabia Saudí, desde donde se trasladará a Egipto para participar en la cumbre de la Liga Árabe prevista el sábado.

La intervenció militar de la coalición liderada por los sauditas comenzó el jueves, y responde al pedido de Hadi, incapaz de frenar la ofensiva de los hutíes.

Los rebeldes chiitas tomaron en septiembre el control de Saná y en los últimos días han estado avanzando hacia Adén, la gran ciudad del sur de Yemen, donde se refugió el presidente antes de irse a Riad.

El viernes, los aviones de la coalición bombardearon posiciones hutíes en la región de Arhab, al norte de Saná, causando la muerte de 12 civiles, según funcionarios del ministerio de Salud, controlado por los rebeldes.

Desde el comienzo de la operación "Tormenta Firme", el jueves, 39 civiles murieron en los bombardeos, según dicho ministerio.

Por las calles de Saná circulaban numerosos vehículos equipados con cañones antiaéreos. La caída de un proyectil antiaéreo en un mercado causó ocho heridos, informaron fuentes de seguridad.

En la noche del jueves, los aviones de la coalición habían atacado una base militar en la entrada oeste de la capital, otra cerca de Taez (sur) y la base aérea de Al Anad, ocupada por los rebeldes el miércoles pasado.

Los primeros ataques de "Tormenta Firme" fueron un éxito, declaró un portavoz de la coalición en Riad, capital de Arabia Saudí.

Los ataques durarán hasta que se logren los objetivos de la operación, agregó el portavoz, que por el momento descartó una ofensiva terrestre.

El máximo dirigente de los rebeldes, Abdel Malek al Huthi, condenó la invasión y advirtió que los yemenitas van a reaccionar.

Irán, cuyo presidente, Hasan Rohani, denunció una agresión militar, advirtió contra el riesgo de una propagación del conflicto.

Arabia Saudita denuncia abiertamente la implicación de Irán en Yemen.

Por su parte, Irán nunca confirmó que ayude a los rebeldes hutíes, que en la actual ofensiva cuentan con el apoyo de militares leales al expresidente Ali Abdalá Saleh, predecesor de Hadi.

"Los iraníes son los que interfieren en los asuntos internos de los países árabes, ya sea en Líbano, Siria, Irak o Yemen. No lo podemos tolerar", declaró el embajador saudí en Washington, Adel al Jubeir, al canal de televisión Fox News.

"Tenemos que hacer frente a la agresión de Irán en la región. Nos oponemos a su apoyo a los hutíes y a la tentativa de los hutíes de apoderarse de Yemen", agregó.

"Es evidente que los iraníes quieren dominar la región", agregó Adel al Jubeir.

Arabia Saudí movilizó 150.000 militares y 100 aviones de combate, mientras que Emiratos Árabes Unidos ha puesto 30 aviones de combate, Kuwait 15, y Catar 10, dijo la cadena de televisión de capital saudí Al Arabiya. Bahréin anunció que participa con 12 aviones.

La operación moviliza también a Egipto, con su aviación y su marina, Jordania, Sudán, Pakistán y Marruecos, según Riad.

Según los expertos, los ataques aéreos tendrán un efecto limitado sin una intervención terrestre.

Esa intevención, no obstante, es poco probable debido a los riesgos de escalada con Irán y de quedar atrapados en un largo conflicto.

Aplastar a los hutíes cambiará la complicada relación de fuerzas entre las facciones en Yemen, pero eso podría favorecer a los grupos ultrarradicales sunitas, dijo por su parte John Marks, experto de la región en el instituto Chatham House.

Marks se refería a al-Qaeda y sobre todo, al grupo Estado Islámico (EI), que la semana pasada reivindicó sus primeros atentados mortíferos en Saná.