Hijos de emigrantes haitianos, nacidos en Dominicana, son expulsados por carecer de documentos que confirmen ser de este país

 22 junio, 2015
Mileida Benancio (centro) y otros deportados por República Dominicana descansan en Fonds Parisien, Haiti, cerca de la frontera entre ambos países. Mileida nació en Barahona, República Dominicana, pero fue expulsada de este país junto con su madre y seis hermanos.
Mileida Benancio (centro) y otros deportados por República Dominicana descansan en Fonds Parisien, Haiti, cerca de la frontera entre ambos países. Mileida nació en Barahona, República Dominicana, pero fue expulsada de este país junto con su madre y seis hermanos.

Fonds-Parisien, Haïti

Vistiendo una camiseta demasiado ajustada para sus siete meses de embarazo, Mileyda Benancio, nacida en República Dominicana, está ahora obligada a vivir en Haití: fue expulsada por el Ejército de su país por carecer de documento de identidad.

A los 19 años y contra su voluntad, descubre la parte occidental de la isla La Española, Haití, el país de sus padres, fallecidos hace varios años.

"Mi padre y mi madre vivían ilegalmente en República Dominicana y no hicieron lo necesario para obtener mis documentos", lamenta la joven.

En octubre del 2013, la Corte Suprema dominicana dictaminó que "los niños nacidos en el país de padres extranjeros en tránsito no tienen la nacionalidad dominicana", una decisión retroactiva a 1929, que de hecho convierte en apátridas a más de 250.000 personas, principalmente hijos de padres nacidos en Haití, pero también en Dominicana, puesto que abarca un período de más de 80 años.

Ante las protestas internacionales, el Gobierno dominicano lanzó un plan nacional de repatriación de extranjeros (PNRE) y para conceder documentos de identidad para regularizar a los inmigrantes haitianos instalados en su territorio desde hace años.

Pero Mileyda describe el fiasco del PNRE, que finalizó el 17 de junio. "Cuando la inscripción comenzó me dieron una cantidad de citas en las oficinas, pero mi caso no avanzó".

Luego de meses de trámites, la joven nacida en Barahona no obtuvo los documentos que atestigüen su nacionalidad dominicana y fue expulsada por el Ejército.

Los sacerdotes jesuitas de la localidad haitiana de Fonds-Parisien la acogieron y alojaron en una escuela: cada noche unas 40 personas ocupan en ella los tres salones de clase en la precariedad más absoluta, sin agua ni alimentos.

Tierra desconocida. Con su bebé acostado sobre una frazada en el suelo, Souverain Saint-Soi expresa su desesperación. "Llegué a República Dominicana con mi tía cuando tenía 7 años. Ella se fue a vivir por su lado y yo puse un pequeño comercio", explica el hombre de 35 años, sentado en un pequeño banco de escuela, que ahora le sirve de cama.

Un rótulo informa dónde se construirá un centro de acogida de haitianos deportados por República Dominicana. Se levantará en Fonds Parisiens, cerca de la frontera.
Un rótulo informa dónde se construirá un centro de acogida de haitianos deportados por República Dominicana. Se levantará en Fonds Parisiens, cerca de la frontera.

Al igual que Mileyda, Souverain se encuentra en Haití, donde no conoce a nadie, luego de que sus trámites de residencia en Dominicana terminaron abruptamente en su segunda cita. "El jefe de la oficina me dijo que los papeles que me habían dado en la primera cita ya no servían, los rompió y me los tiró en la cara", cuenta.

Las autoridades haitianas afirman que se movilizan para manejar el flujo de apátridas y emigrantes que Dominicana continuará expulsando, pero la realidad es otra.

El centro de recepción que el Gobierno de Puerto Príncipe se ufana de haber abierto en la localidad fronteriza no existe. Solamente una pancarta del Ministerio de Defensa puede verse en el lugar, junto a un guardia armado cerca de máquinas de construcción inutilizadas.

Los dominicanos convertidos en apátridas y los emigrantes haitianos sin recursos que son expulsados diariamente hacia Haití están librados a su suerte.

En el patio de la pequeña escuela comunitaria de Fonds-Parisien, Mileyda está desconsolada: "No tengo nada, ni siquiera ropa para cambiarme".

"Estoy embarazada de siete meses y no sé donde ir para dar a luz, ni tengo nada para vestir a mi bebé", subrayó.