Divulgación de los primeros resultados se espera para el viernes

 23 agosto
El candidato presidencial por el oficialista Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) Joao Lourenco deposita su voto en Luanda, el 23 de agosto, durante la elección general.
El candidato presidencial por el oficialista Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) Joao Lourenco deposita su voto en Luanda, el 23 de agosto, durante la elección general.

Luanda

Los angoleños votaron este miércoles para elegir al sucesor del presidente José Eduardo dos Santos, a punto de jubilarse tras un autoritario reinado de 38 años al frente del país africano, sacudido por una grave crisis económica.

En el poder desde la independencia de Portugal obtenida en 1975, el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) es favorito para volver a ganar y obtener la presidencia para su candidato y delfín designado, el exministro de Defensa Joao Lourenço.

Los colegios electorales empezaron a cerrar a las 17 GMT (11 a. m. en Costa Rica) e inmediatamente después comenzó el recuento de votos. Los primeros resultados se esperan el viernes.

Dos Santos, quien pronto cumple 75 años, enfermo, designó explícitamente a Lourenço como su sucesor, durante una reunión con sus partidarios el sábado pasado en Luanda.

Lourenço, un apparatchik poco carismático del MPLA, de 64 años, ha prometido seguir los pasos de sus predecesor. "La votación se desarrolla en orden y tranquilidad", dijo este miércoles, tras votar.

"Como dice nuestro lema, voy a mejorar lo que va bien y corregir lo que va mal", declaró anteriormente a la prensa.

Economía en aprietos. Su tarea se anuncia delicada en el principal país productor de petróleo de África subsahariana, junto a Nigeria, que atraviesa un difícil momento económico.

Tras salir de una cruenta guerra civil, Angola registró a partir del 2002 tasas de crecimiento de dos dígitos, gracias al maná petrolero. Pero la caída, desde hace tres años, de las cotizaciones del crudo ha precipitado al país en una crisis, aumentando su deuda, disparando la inflación y derrumbando a su divisa nacional.

Partidarios de Isaias Samakuva, candidato por el partido opositor UNITA, levantan un gallo, símbolo del partido, en el cierre de campaña el lunes 21 de agosto en Luanda.
Partidarios de Isaias Samakuva, candidato por el partido opositor UNITA, levantan un gallo, símbolo del partido, en el cierre de campaña el lunes 21 de agosto en Luanda.

La mayoría de los 28 millones de angoleños, excluidos de la bonanza petrolera, sufren más que nunca la crisis económica. Angola es uno de los países más pobres del planeta.

"La vida es realmente demasiado difícil", afirma Jean Domingo, de 49 años, habitante del este de la capital, desempleado desde hace seis años. "Hay que instalar en el poder a un partido que se preocupe por los angoleños, en lugar de llenarse los bolsillos".

Los dos principales partidos de oposición, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita) y la Convergencia Amplia para la Salvación de Angola-Coalición Electoral (Casa-CE), han denunciado durante toda la campaña este hartazgo, cada vez más extendido.

"No podemos seguir sufriendo así. Hay que cambiar todo esto (...) es un deber patriótico decirle al MPLA 'vete a descansar un poco'", afirmó el jefe de Unita, Isaías Samakuva, en su último gran mitin en Luanda.

"No podemos seguir siendo un país potencialmente rico habitado por ciudadanos pobres", manifestó -por su lado- su rival de la Casa-CE, Abel Chivukuvuku. "Necesitamos un gobierno serio y patriótico, que no sucumba a la corrupción y al mal gobierno".

Sus adversarios reprochan a José Eduardo dos Santos haber controlado sectores enteros de la economía del país, confiándolos a familiares o allegados.

Su millonaria hija Isabel -considerada la mujer más rica de África- se ha convertido en el símbolo de esta "privatización del Estado", según expresión del periodista opositor Rafael Marques de Morais. Fue nombrada por su padre presidenta de la compañía nacional de petróleo, Sonangol.

En este contexto, los analistas apuestan por un claro retroceso electoral del régimen, que obtuvo 72% de los votos hace cinco años. Pero ello no será suficiente como para privarlo de la mayoría absoluta en el Parlamento.

Consciente del descontento nacional, el MPLA ha inundado en los últimos meses todo el país con su poderío financiero de partido-Estado, organizando unas elecciones a su medida, consideradas no equitativas por sus adversarios.

El gobierno ha multiplicado las inauguraciones de puentes o embalses, y Joao Lourenço ha prometido "combatir la corrupción".

Dos Santos, quien seguirá siendo presidente del MPLA hasta el 2022, se ha asegurado el futuro al hacer votar leyes que le otorgan un amplia inmunidad judicial, y al mantener durante años toda la jerarquía del Ejército y de la Policía.

Los primeros resultados de las elecciones se conocerán de aquí al viernes.

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