Un fuerte llamado a la iglesia para que deje las comodidas y un espaldarazo al país para hundir al narcotráfico, fueron los principales mensajes emitidos por el Pontífice

 9 septiembre

Medellín

Como es habitual, el papa Francisco saludó a los fieles desde el papamóvil. Foto tomada en las inmediaciones del aeropuerto Enrique Olaya Herrera, de Melledín.
Como es habitual, el papa Francisco saludó a los fieles desde el papamóvil. Foto tomada en las inmediaciones del aeropuerto Enrique Olaya Herrera, de Melledín.

Con un espaldarazo para que el narcotráfico se hunda en el recuerdo, el papa Francisco volvió a mover fibras, esta vez en una de las regiones más católicas de Colombia: Medellín.

Epicentro de la violencia del sangriento capo Pablo Escobar, abatido en 1993, esta ciuad recibió un mensaje de aliento de Francisco para vencer por siempre ese recuerdo.

"Tantas veces engañada (la juventud) y destruida por los sicarios de la droga. Medellín me trae a ese recuerdo", expresó el papa en un mensaje improvisado frente a miles de religiosos en la plaza de toros La Macarena, donde en 1991 Escobar ordenó explotar una bomba que dejó decenas de muertos y heridos.

A pesar de los miles de muertos que carga a sus espaldas, "El Patrón" Escobar aún goza de adeptos en Medellín.

"Gracias a él tengo mi vivienda", dijo Noemí Franco, una librera de 61 años que construyó su vivienda en un lote que le regaló Escobar en los años 80. El barrio donde vive lleva el nombre del narcotraficante más famoso de la historia.

Tiempo para el futbol

Francisco no solo comparte y guía mediante la fe. En Medellín contagió a un colombiano de su devoción por el club de fútbol San Lorenzo de Almagro.

Fabio López, un profesor de 34 años, viajó desde el departamento del Cauca (suroeste) con la camiseta azulgrana para rendirle tributo al pontífice.

"Ya sabía que el papa es un hincha fiel de San Lorenzo, estudié en Argentina y aproveché para comprarla en su momento, y vine con ella a ver si de pronto me lo topaba", dijo a la AFP antes de que empezara la misa que congregó a más de un millón de fieles.

Por otra parte, el Pontífice argentino pidió a la Iglesia y a sus religiosos mayor compromiso para reconciliar al país tras el acuerdo de paz con las comunistas FARC, transformadas en movimiento político.

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