Hutíes piden al pueblo participar en movilización contra grupos terroristas

 23 marzo, 2015
Estudiantes universitarias sostienen retratos de las víctimas de los atentados del viernes 20 a dos mezquitas que dejaron 140 muertos en Saná, capital de Yemen, que está en poder de hutíes chiitas. | EFE
Estudiantes universitarias sostienen retratos de las víctimas de los atentados del viernes 20 a dos mezquitas que dejaron 140 muertos en Saná, capital de Yemen, que está en poder de hutíes chiitas. | EFE

Adén AFP La ONU reafirmó el domingo su compromiso con la unidad de Yemen y el apoyo al presidente yemení, refugiado en Adén (sur), mientras la milicia chiita de los hutíes llamaba a la “movilización general” para respaldar su avance hacia el sur del país.

En una declaración unánime tras una reunión de urgencia en Nueva York, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reiteró su apoyo al presidente Abd Rabo Mansur Hadi y lanzó vagas amenazas de sanciones contra los hutíes.

Asimismo, llamó a “todos los Estados miembros a abstenerse de cualquier injerencia que agrave el conflicto y la inestabilidad” del país, en una aparente referencia implícita a Irán, acusado de respaldar a los hutíes.

Sobre el terreno, la milicia chiita está aliada con los militares fieles al expresidente yemení Alí Abdalá Saleh, quien, tres años después de haber abandonado el poder, sigue teniendo mucha influencia en las Fuerzas Armadas. Saleh gobernó entre 1978 y 2012.

Los hutíes intentan ampliar su control sobre el país avanzando hacia el sur, tras haber tomado ya la capital Saná, de donde tuvo que huir Hadi.

La creciente inseguridad llevó a Estados Unidos a evacuar su embajada y a sus tropas de una base aérea del sur del país, tras un cuádruple atentado el viernes contra dos mezquitas chiitas en Saná, que dejó 142 muertos. El ataque fue reivindicado por el sunita Estado Islámico (EI).

En un discurso televisado, el jefe de la milicia chiita, Abdel Malek al-Huti, invitó al “gran pueblo de Yemen a la movilización general” y a enrolarse en su milicia, al justificar el avance de sus combatientes hacia el sur en nombre de la lucha contra los extremistas sunitas de al-Qaeda y del EI.

Ayer, unos 300 hutíes y soldados se desplegaron en el aeropuerto de Taez, que abre la vía hacia Adén, a la espera de refuerzos provenientes de Saná, ubicada 250 km al norte.

Taez abre la vía hacia Adén, donde desde febrero se halla el presidente Hadi, que debió abandonar Saná, donde los hutíes lo habían sometido a arresto domiciliario.

La conquista de Taez permitiría a los hutíes avanzar también hacia el estratégico estrecho de Bab al Mendeb, en la embocadura del golfo de Adén y del mar Rojo, importante vía marítima para el comercio internacional.

Combatientes hutíes patrullaban en algunos barrios de Taez e instalaron retenes en Naqil al Ibel y Al Rahida, dos ciudades situadas a 30 km y 80 km al sur, respectivamente, según fuentes locales.

Frente al avance de las fuerzas hutíes hacia Adén, las fuerzas leales al presidente Hadi reforzaron la defensa de la ciudad, indicaron fuentes de las fuerzas de seguridad y militares.

Las tribus de la región y los Comités Populares, una fuerza paramilitar leal a Hadi, participan en la defensa de Adén, agregaron las fuentes.

Las fuerzas armadas desplegaron un cordón de seguridad en la periferia de Adén, que incluye unos 40 tanques en el norte y oeste de la ciudad, dijo una fuente militar.

El presidente Hadi ha prometido luchar contra la supuesta influencia iraní chiita en su país.

Yemen sufre una grave crisis política, y está prácticamente en situación de guerra civil. Su territorio está cuarteado, con enfrentamientos entre varios grupos militares y religiosos, entre ellos la milicia de los hutíes chiitas, que controla la capital, y la red yihadista sunita al-Qaeda, implantada en el sudeste del país.

El conflicto se ha complicado con la aparición en Yemen del EI, de confesión sunita, que ha reivindicado ataques en varios países árabes, así como los atentados del viernes en Saná, los más sangrientos jamás cometidos en la capital yemení.

Hasta hace poco, los yihadistas de este grupo eran poco visibles en Yemen, pero ahora parece dispuesto a disputarle a al-Qaeda el protagonismo en el mundo del yihadismo y en la lucha contra los chiitas.