"Muchos campesinos se van a sumar al nuevo modelo, porque la sustitución de cultivos tampoco eliminará las carencias estructurales del campo que son las que llevan a la población a producir coca", explican especialistas

 17 mayo, 2014

El acuerdo sobre drogas alcanzado entre las FARC y el gobierno colombiano, en el que la guerrilla se comprometió a luchar contra el narcotráfico, difícilmente permita acabar con el negocio en este país –principal productor mundial de cocaína– o resulte clave en la lucha antidrogas global, dicen expertos.

Puntos destacables del acuerdo, alcanzado el viernes como parte de los diálogos de paz adelantados desde noviembre de 2012 en La Habana, son la sustitución consensuada de los cultivos ilícitos, una nueva estrategia contra el lavado de activos del narcotráfico y la erradicación forzosa solo en caso de campesinos que se nieguen al cambio.

"Sin embargo, existe una ley imposible de derogar: la de oferta y demanda. Así se pongan de acuerdo el presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla, mientras haya demanda de droga, va a haber oferta y se mantendrá el problema global", explicó el economista de la Universidad Autónoma de Colombia y experto en drogas, Felipe Tascón.

"Supongamos que el acuerdo es exitoso y se elimina el problema en Colombia. ¿Qué va a pasar? La producción se va a concentrar en Perú o puede aparecer en países como Venezuela o Ecuador", detalló Tascón.

En su opinión, aunque en Colombia el cultivo pueda disminuir en zonas de influencia de las FARC, seguirá existiendo en otras.

Colombia es, junto con Perú, el principal productor mundial de cocaína, con 309 toneladas y 48.000 hectáreas sembradas de coca en 2012, según la ONU.

Las partes en Cuba reconocieron que el narcotráfico ha alimentado el conflicto armado colombiano de medio siglo, y a su vez Santos destacó que las FARC prometieron poner fin a “cualquier relación" con el negocio de las drogas.

Señaladas por Estados Unidos como narcotraficantes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas) han rechazado esa acusación aunque reconocen que dan seguridad a los cultivadores.

Para el director de Acción Andina, Ricardo Vargas, lo que hará el acuerdo es remover el obstáculo de la protección de la guerrilla a los productores de coca para que el Gobierno pueda aplicar efectivamente su política de erradicación.

"El problema es que se ratifica la política de erradicación actual, que no funciona y que llevará a una recomposición del negocio del narcotráfico interno", dijo.

Los comandantes de la organización guerrillera FARC, Ivan Marquez (izq.) y Rodrigo Granda llegan al Palacio de Convenciones, en La Habana, para las negociaciones de paz con el gobierno de Colombia.
Los comandantes de la organización guerrillera FARC, Ivan Marquez (izq.) y Rodrigo Granda llegan al Palacio de Convenciones, en La Habana, para las negociaciones de paz con el gobierno de Colombia.
Colombia es, junto con Perú, el principal productor mundial de cocaína, con 309 toneladas y 48.000 hectáreas sembradas de coca en 2012, según la ONU.

"Muchos campesinos se van a sumar al nuevo modelo porque la sustitución de cultivos tampoco eliminará las carencias estructurales del campo que son las que llevan a la población a producir coca", explicó Vargas, autor de Narcotráfico, guerra y política antidrogas.

Expectativas. La expectativa global sin embargo se mantiene y el jefe de la delegación de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, espera que la implementación de una política integral tenga un impacto más allá de Colombia a nivel de tráfico de drogas en Europa y Estados Unidos.

Tascón, menos optimista, afirmó que la única solución al narcotráfico es la eliminación de la prohibición.

Mientras que del acuerdo destacó que al hablar de cultivos de uso ilícito y ya no de cultivos ilícitos, descriminaliza al campesino, que podría plantar coca con fines medicinales.

Según los analistas, la afirmación de Santos de que "una Colombia sin coca" es posible con este acuerdo, es para ganar votos en las presidenciales del 25 de mayo, cuando buscará la reelección.

"Probablemente este acuerdo tiene mucho que ver con la coyuntura electoral, ya que las FARC vieron que la candidatura de Santos se estaba complicando", explicó Gustavo Duncan, politólogo de la Universidad de los Andes y estudioso del vínculo entre guerrilla y drogas.

Santos, cuya bandera de campaña es la firma del acuerdo de paz con las FARC, está prácticamente empatado con el candidato derechista Óscar Iván Zuluaga, según las últimas encuestas,.

Zuluaga, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y opuesto a los diálogos con las FARC, pasaría entonces, junto a Santos, a una probable segunda vuelta el 15 de junio.

Dado que quedó resuelto este tercer tema de la agenda de cinco puntos que se maneja en Cuba, algunos analistas consideran que el acuerdo de paz es irreversible, lo que podría ser clave para la reelección del presidente.

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