Protestas dejaron al menos cinco personas muertas y decenas de heridos

 26 enero, 2013

El Cairo. AFP Enfrentamientos con un saldo de más de cinco muertos y 252 heridos ocurrieron en varias ciudades de Egipto ayer durante manifestaciones contra el poder islamista, con motivo del segundo aniversario del levantamiento popular que provocó la caída del hoy exgobernante Hosni Mubárak.

Al menos cinco personas murieron por disparos durante choques con la Policía en la ciudad de Suez, anunció un canal estatal.

Por su parte, el Ministerio de Salud señaló que los enfrentamientos entre manifestantes y policías en todo Egipto dejaron unos 252 heridos.

Las protestas fueron contra el poder del mandatario islamista, Mohamed Mursi.

Al concluir la tarde, la Policía disparó gases lacrimógenos para tratar de dispersar a los participantes en los alrededores del palacio presidencial en Heliópolis, un suburbio de El Cairo.

Oposición. La oposición, integrada por movimientos de izquierda y liberales, llamó a marchar por todo el país contra el presidente Mursi y los Hermanos Musulmanes, utilizando las mismas consignas que hace dos años: “Pan, libertad, justicia social”.

Enfrentamientos esporádicos entre grupos de jóvenes y fuerzas del orden, que se iniciaron el jueves, continuaron en los alrededores de la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, donde se había congregado la muchedumbre.

Una enorme pancarta estaba desplegada en la plaza con la inscripción “El pueblo quiere hacer caer el régimen”, mientras la muchedumbre gritaba “váyase, váyase” contra Mursi, como en el caso de Mubárak hace dos años.

En Ismailía (noreste), manifestantes atacaron la sede local del Partido de la Libertad y de la Justicia (PLJ), la organización política de los Hermanos Musulmanes, y la incendiaron.

No obstante, en Alejandría (norte) y Suez (noreste), la Policía usó gases lacrimógenos, según testigos.

El aniversario de la revolución tiene lugar en momentos en que Egipto enfrenta una nueva muestra de inestabilidad: los islamistas en el poder tratan de imponer su agenda, la oposición intenta socavar el poder de aquellos, y la economía en caída libre amenaza desencadenar más descontento popular.