La cifra de muertos representa el mayor número de víctimas desde mayo de 2007

 30 junio, 2014
Combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante conducen a soldados iraquíes capturados después de que se apoderaron de la ciudad de Tikrit, en el norte del país.
Combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante conducen a soldados iraquíes capturados después de que se apoderaron de la ciudad de Tikrit, en el norte del país.

Bagdad.

Cerca de 2.000 personas murieron durante el mes de junio en Irak, teatro de una fulgurante ofensiva de yihadistas sunitas que proclamaron la creación de un "califato" en las zonas bajo su control en Irak y Siria, pero Estados Unidos minimizó el alcance de ese anuncio, afirmando que no significaba "nada".

La cifra de muertos representa el mayor número de víctimas desde mayo de 2007, según informes del gobierno iraquí dados a conocer este lunes.

Según los cómputos de los ministerios de la Salud, Interior y Defensa un total de 1.922 personas murieron en junio, entre ellas 1.393 civiles, 380 soldados y 149 policías.

El anuncio de la creación del califato, que pone en peligro la continuidad de las fronteras actuales, podría provocar la cólera de la comunidad chiita mayoritaria en Irak y en el vecino Irán, así como reacciones alarmistas en los países occidentales y en los países árabes, considerados moderados.

En Irak, el anuncio se produce cuando las fuerzas iraquíes intentan retomar las regiones conquistadas por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) durante una rápida ofensiva lanzada el 9 de junio.

Este grupo, que se hace llamar de ahora en más "Estado Islámico", advirtió que todos los musulmanes del mundo tenían el "deber" de jurar lealtad a su jefe, Abu Bakr al Baghdadi, proclamado "califa", según una grabación audio difundida en internet el domingo, primer día de ramadán.

Estados Unidos dijo este lunes que las declaraciones de los extremistas sunitas sobre la creación de un "califato islámico" en los territorios que controlan en Irak y Siria "carecen de significado".

"Ya hemos visto este tipo de fórmulas" empleadas por el Ejército Islámico en Irak y el Levante (EIIL), comentó la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. "Esta declaración carece de significado para las poblaciones de Irak y Siria", declaró. "El EIIL sólo trata de controlar a la población mediante el terror".

La Casa Blanca dijo que la ofensiva de los radicales islamistas en Irak había supuesto "una campaña de terror con brutales actos de violencia y represión ideológica, que supone una gran amenaza para el futuro de Irak".

"El EIIL no está luchando por un Irak más fuerte. Está luchando para destruir Irak. Y es por eso que esta administración está trabajando estrechamente con los dirigentes iraquíes para convocarlos a la unidad del país mientras combaten este peligro existencial", dijo el portavoz John Earnest.

El califato, cuyo jefe representa el sucesor del profeta Mahoma como "emir de los creyentes" en el mundo musulmán, es un régimen que desapareció tras el desmantelamiento del Imperio Otomano.

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