El ‘padre’ de la píldora anticonceptiva

 2 febrero, 2015

Viena EFE Carl Djerassi, polifacético científico y literato, será siempre recordado como “padre” de la píldora anticonceptiva, un invento que, al facilitar el sexo sin procreación, impactó en el mundo al contribuir a un cambio radical en la vida de muchísimas mujeres.

Djerassi falleció el sábado a los 91 años en San Francisco (EE. UU.), por un cáncer, tras una vida en la que no solo se hizo famoso como creador del primer anticonceptivo oral, sino que destacó en otros ámbitos.

De doble nacionalidad, austríaca y estadounidense, además de escribir numerosas obras científicas, logró hacerse conocer como autor de novelas y obras de teatro.

También fue en un importante coleccionista de arte.

Nació el 29 de octubre de 1923 en Viena, en el seno de una familia judía. El padre era búlgaro y su madre austríaca.

Con 15 años tuvo que huir a Bulgaria en 1938, como muchos otros judíos, de la criminal persecución del régimen nazi del dictador Adolf Hitler.

Se refugió en Bulgaria y un año después emigró a EE. UU., donde unos padres adoptivos le permitieron estudiar.

A los 21 años se licenció en química orgánica y en 1951, con 28 años, logró junto con el mexicano Luis Miramontes y el húngaro–mexicano George Rosenkranz, la síntesis de la progesterona, la hormona que regula el ciclo menstrual, en un laboratorio de la empresa Syntex en México.

Esa fue la base de su creación, en cooperación con los farmacólogos estadounidenses John Rock y Gregory Pincus, de la píldora anticonceptiva.

Libertad. Toda su vida defendió, frente a los críticos de su invento, la creciente libertad que buscan los seres humanos para separar el sexo de la reproducción, y en este contexto también la procreación in vitro que vaticinó será el futuro del mundo desarrollado.

Y es que el fármaco regaló a las mujeres una libertad desconocida hasta entonces: la de decidir el momento en que quieren quedar embarazadas.

Con la posibilidad de esa planificación, las mujeres tuvieron un mayor acceso a la educación y al mercado laboral, lo que hasta hoy está facilitando su emancipación. Djerassi subrayó siempre esa función de la píldora, así como la de prevenir abortos.

Fundó cerca de San Francisco una especie de refugio para artistas y en este marco desarrolló un programa (Djerassi Resident Artist Program) con el que en las últimas décadas pudo apoyar a unos 2.000 artistas (pintores, músicos, escritores y escultores) .

La idea surgió por una gran tragedia de su vida: el suicidio de su hija, una joven pintora, en 1978, a los 28 años, algo de lo que nunca logró recuperarse.