Leyenda del periodismo

 24 octubre, 2014

Washington. EFE Benjamin Bradlee, el director que convirtió The Washington Post en el diario de referencia mundial que es hoy e hizo historia con el caso Watergate, falleció a los 93 años por causas naturales, informó el periódico.

El periodista murió el martes en su casa de Washington D. C.

Bradlee, que padecía desde hacía años alzhéimer y demencia, vivió su época dorada como director del Post entre 1965 y 1991 y pasará a la historia como una de las figuras centrales del escándalo Watergate .

Con ese caso, el Post dio un paso más en su consolidación como uno de los grandes diarios, gracias a la habilidad y persistencia de los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward.

Sus revelaciones sobre el espionaje al Partido Demócrata condujeron a la única dimisión presidencial de la historia de Estados Unidos: la de Richard Nixon en 1974.

Bradlee se hizo cargo de la dirección del Post en 1965, dos años después del suicidio de Phil Graham, marido de Katharine Graham, quien desde entonces hasta 1979 estuvo al frente de la empresa que había creado su padre.

Aún en presencia de Katharine Graham, Bradlee mantenía su estilo brusco, los pies encima de la mesa y las palabras malsonantes que le hacían temible en la redacción.

Disciplinado. Bradlee impuso de inmediato disciplina en la redacción, cambió estilos y elevó la calidad al contratar nuevos valores.

Su primera gran prueba llegó con la publicación de los documentos del Pentágono sobre la guerra de Vietnam que revelaban algunos de los desastres del conflicto y la convicción entre los militares de que era una contienda perdida.

A Bradlee no le costó mucho convencer a Graham de la necesidad de publicar los documentos del Pentágono. Para ambos fue una prueba difícil por las presiones recibidas

Durante su época al frente del Post, Bradlee duplicó su nómina de empleados hasta alcanzar los 600 trabajadores y el presupuesto dedicado a la información se incrementó de $3 millones a $60 millones.

En los últimos 23 años con él al frente, la tirada del diario pasó de 446.000 ejemplares a 802.000 y ganó 23 premios Pullitzer.