24 marzo, 2016
El papa emérito Benedicto XVI durante la celebración de su 88 aniversario en los jardines del monasterio Mater Ecclesiae, en el Vaticano, Italia, hoy, 16 de abril de 2015.
El papa emérito Benedicto XVI durante la celebración de su 88 aniversario en los jardines del monasterio Mater Ecclesiae, en el Vaticano, Italia, hoy, 16 de abril de 2015.

Ciudad del Vaticano

El papa emérito Benedicto XVI "se está apagando lenta y serenamente como una vela", reconoció en una entrevista publicada el jueves su secretario privado monseñor Georg Ganswein.

El primer pontífice de la era moderna que renunció, de 88 años, es una persona "muy anciana, pero muy lúcida", contó Ganswein a la revista católica italiana Benessere.

El papa alemán tiene dificultades para caminar y "usa una andadera" para movilizarse, precisó el religioso.

Benedicto XVI, que celebrará en abril 89 años de edad, "se está gradualmente apagando, como ocurre a muchas personas", añadió el religioso, quien fue su secretario durante los ocho años de pontificado, hasta febrero del 2013, cuando renunció inesperadamente tras una ola de escándalos y presiones.

"Está sereno, en paz con Dios, consigo mismo y con el mundo. Se interesa por todo y mantiene su fino y sutil sentido del humor", recalcó.

Ganswein, actualmente prefecto de la Casa Pontificia, una suerte de jefe de protocolo, reside con Benedicto XVI en el antiguo monasterio Mater Ecclesiae dentro del Vaticano, y organiza la agenda pública del argentino Francisco, una situación inusual al trabajar con dos pontífices.

"Son dos personas muy diferentes tanto en la forma de comunicarse como de relacionarse", reconoció el prelado alemán.

Ganswein reveló que si bien había sido informado con anticipación por el mismo Benedicto XVI de su decisión de renunciar, le fue "difícil digerirla y mantener el secreto".

"Traté de 'remar en contra', hice propuestas para facilitarle la tarea. Pero desistí cuando entendí que el papa me había confiado una decisión y no una idea, una hipótesis", relató.

Benedicto XVI, cuyo nombre es Joseph Ratzinger, un teólogo prestigioso que se opuso firmemente a la teología de la liberación, el primero que renunció en siete siglos, se dedica ahora a la lectura, a la oración, toca piano y recibe algunas visitas.

Igualmente mantiene buenas relaciones con su sucesor, que lo considera como "un abuelo sabio que vive en casa", por lo que suele consultarlo.

En una entrevista concedida al jesuita Jacques Servais, otorgada en octubre pasado, pero publicada en marzo, Ratzinger elogió la idea de Francisco de dedicar su papado a la "misericordia", al perdón y a la reconciliación entre personas heridas, una manifestación pública de apoyo por parte de un papa conservador y riguroso.

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