Mandatario estadounidense pidió a sus aliados europeos que aumenten el gasto militar, lamentando los recortes en este área en Europa por la crisis económica, en rueda de prensa tras reunirse con su homólogo polaco Borislaw Komorowski

 3 junio, 2014
El presidente estadounidense, Barack Obama (izq), y el primer ministro polaco, Donald Tusk, dan una rueda de prensa conjunta en Varsovia (Polonia).
El presidente estadounidense, Barack Obama (izq), y el primer ministro polaco, Donald Tusk, dan una rueda de prensa conjunta en Varsovia (Polonia).

AFP.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó este martes a Polonia para intentar calmar a sus aliados de Europa del Este preocupados por la actitud de Rusia en Ucrania y propuso un plan de $1.000 millones de dólares para la seguridad en la región.

El plan, que todavía tiene que ser aprobado por el Congreso estadounidense, también permitiría a los países que no forman parte de la OTAN, como Ucrania, Georgia y Moldavia, trabajar con Estados Unidos y sus aliados occidentales para construir sus propios sistemas de defensa, dijo la Casa Blanca.

Obama pidió a sus aliados europeos que aumenten el gasto militar, lamentando los recortes en este área en Europa por la crisis económica, en rueda de prensa tras reunirse con su homólogo polaco Borislaw Komorowski.

El presidente estadounidense también pidió a Rusia que "use su influencia" ante los separatistas prorrusos en el este de Ucrania para que detengan sus ataques a las tropas gubernamentales, y prevengan la llegada de combatientes y de armas a la región.

Obama también advirtió que una nueva "provocación" rusa en Ucrania podría acarrear nuevas sanciones económicas.

La conferencia se produjo en un momento en el que los enfrentamientos entre el ejército de Ucrania y los separatistas prorrusos son especialmente intensos. La aviación ucraniana "eliminó" a varios de ellos en la región de Lugansk, según el presidente saliente Olexandre Turchinov.

La ofensiva lanzada desde hace casi dos meses por Kiev ha dejado más de 200 muertos entre los insurgentes, las tropas ucranianas y la población civil. En los últimos días se ha intensificado ante la perspectiva de la ronda de contactos diplomáticos que ha empezado con la llegada del presidente norteamericano a Polonia.

Obama reiteró, poco después de aterrizar en Varsovia, su compromiso con la seguridad de la región.

"Nuestro compromiso con la seguridad de Polonia al igual que con la de sus aliados de Europa central y oriental es un pilar para nuestra propia seguridad y es sacrosanto", dijo Obama después de inspeccionar una unidad conjunta de pilotos de F-16 estadounidenses y polacos.

Obama está invitado a participar en las celebraciones del 25 aniversario de las primeras elecciones democráticas de Polonia, exmiembro del bloque soviético, tras la caída del comunismo. Su presencia es especialmente simbólica teniendo en cuenta la crisis ucraniana que enfrenta a Moscú con las capitales occidentales.

También iban a estar presentes en Varsovia sus homólogos francés y alemán, François Hollande y Joachim Gauck, y varios dirigentes de Europa central y oriental.

El martes por la noche está prevista la llegada del presidente electo de Ucrania, Petro Poroshenko, en su primer viaje al extranjero desde su elección el 25 de mayo con el 54,7% de los votos.

El líder se reunirá el miércoles con Obama , que escenifica así su apoyo al nuevo régimen de Kiev, y podría negociar una ayuda militar norteamericana a Ucrania.

En su visita el lunes a Kiev, el subsecretario norteamericano de Defensa, Derek Chollet, dijo haber hablado con las autoridades ucranianas de una "ayuda de 18 millones de dólares y una cooperación a largo plazo para reforzar las estructuras de defensa ucranianas".

Este encuentro se produjo en un contexto especialmente tenso ya que se estaba produciendo un intenso combate entre agentes fronterizos y separatistas prorrusos que dejó al menos cinco separatistas muertos y ocho militares heridos.

Tras estos enfrentamientos, el ministro ruso de Relaciones Exteriores denunció el "crimen" que las autoridades ucranianas estaban cometiendo "contra su propio pueblo".

Washington aseguró que tenía "pruebas" de que Rusia seguía dejando pasar "combatientes" y "armas" al este de Ucrania.

Otro conflicto entre los dos países es en el ámbito energético. Rusia amenaza con cortar el suministro del gas si su país vecino no paga sus deudas y Ucrania pide que se renegocie el precio, muy superior al del resto de Europa.

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