Al menos 35 personas quedaron heridas en el atentado

 9 enero, 2014

Bagdad

Este jueves, un atacante suicida hizo estallar sus explosivos en un centro de reclutamiento militar en Bagdad, donde causó al menos 21 muertos.

El ataque parece ser un mensaje dirigido al gobierno y los aspirantes a reclutas, para que cese la ofensiva para recuperar dos ciudades bajo control de combatientes de al-Qaeda.

La explosión ocurrió en momentos en que un grupo internacional de derechos humanos, Human Rights Watch, advirtió que las fuerzas militares iraquíes abrieron fuego indiscriminado de morteros contra zonas civiles en su campaña para reafirmar el control sobre las ciudades de Faluya y Ramadi.

El atacante suicida se hizo volar afuera del centro de reclutamiento en un vecindario alauí en el centro de la capital, cuando voluntarios hacían fila para registrarse en el interior del lugar, dijo un funcionario policial. Al menos 35 personas quedaron heridas en el atentado, agregó.

Combatientes vinculados con al-Qaeda se apoderaron la semana pasada de algunas partes de ambas ciudades, donde ocuparon estaciones de policía y puestos militares, liberaron prisioneros e instalaron sus propios puestos de control.

Un atacante suicida hizo estallar sus explosivos en un centro de reclutamiento militar en Bagdad, Irak.
Un atacante suicida hizo estallar sus explosivos en un centro de reclutamiento militar en Bagdad, Irak.

Los efectivos iraquíes, apoyados por milicias suníes, han escenificado desde entonces enfrentamientos contra los combatientes rebeldes. El ejército también ha efectuado ataques aéreos contra las posiciones rebeldes en un intento por reafirmar el control del gobierno en ambas ciudades.

Los dirigentes tribales en Faluya, 65 kilómetros (40 millas) al oeste de Bagdad, han dicho a los combatientes de al-Qaeda que se marchen para evitar un choque militar.

Estados Unidos, cuyos soldados libraron sangrientos combates en Faluya y Ramadi, ha descartado volver a esas zonas aunque ha entregado misiles para reforzar a las fuerzas iraquíes.

El vicepresidente norteamericano, Joe Biden, se comunicó en dos ocasiones esta semana con el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki y expresó el apoyo de Washington a los esfuerzos del gobierno iraquí para recuperar el control de las ciudades. Le solicitó que continúen las conversaciones con dirigentes locales, tribales y nacionales.

Por su parte, Irán observa con alarma la agitación en Irak y comparte las preocupaciones de Washington sobre un mayor afianzamiento de los extremistas vinculados con al-Qaeda en territorio iraquí.

Human Rights Watch dijo este jueves que las fuerzas iraquíes al parecer abrieron fuego indiscriminado de morteros contra zonas civiles en los últimos días en un intento por desalojar a los extremistas en Anbar.

Según la organización de derechos humanos, algunas zonas residenciales fueron blanco de los morteros y de otras armas de fuego aun cuando no hay señales de una presencia de al-Qaeda en esas zonas específicas.

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