Otros dos vehículos con explosivos fueron interceptados por las fuerzas de seguridad

 2 julio

Damasco

Al menos 18 personas murieron ayer en un atentado suicida en el este de Damasco, un ataque que es el más mortífero de los últimos meses en la capital siria.

A primera hora de la mañana, las fuerzas de seguridad sirias persiguieron tres coches bomba que se dirigían hacia el centro de Damasco. Lograron interceptar dos a la entrada de la ciudad, pero el tercero logró alcanzar la plaza Tahrir donde el conductor hizo explotar el vehículo, informaron la agencia de prensa oficial Sana y el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

"Fallecieron 18 personas", declaró el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. Según él, al menos siete miembros de las fuerzas de seguridad sirias y dos civiles fallecieron en el ataque.

Un coche bomba explotó en la plaza Al Ghadir, una zona de Tahrir, en el barrio de Bab Tuma.
Un coche bomba explotó en la plaza Al Ghadir, una zona de Tahrir, en el barrio de Bab Tuma.

"Tras haber perseguido tres coches bomba, las autoridades lograron hacer explotar dos de ellos en la carretera hacia el aeropuerto. Rodearon el tercero en la plaza Al-Ghadir –una zona de Tahrir–, en el barrio de Bab Tuma, donde el terrorista se hizo estallar matando e hiriendo a varios civiles", indicó el Ministerio del Interior en un comunicado difundido por Sana.

Un corresponsal de la AFP pudo observar los importantes daños materiales causados por la explosión, que dejó al menos 15 vehículos deteriorados, algunos totalmente calcinados.

Cerca de ahí, una mujer lloraba en su apartamento, cuyo balcón cayó a causa de la onda expansiva del estallido. Su hija tuvo que ingresar en un hospital tras sufrir heridas por esquirlas de vidrio. En su salón, el suelo estaba cubierto de trozos de cristal y piedras.

"Oímos disparos y después hubo una explosión que destrozó los cristales de los edificios del barrio", contó por teléfono un habitante de la plaza Tahrir.

También explicó que vio a voluntarios de la Media Luna Roja en el lugar socorriendo a dos militares, además de coches calcinados y daños materiales en un puesto de control de las fuerzas de seguridad.

Imágenes de la plaza Tahrir emitidas por la televisión siria muestran un puesto de control de las fuerzas de seguridad ennegrecido por el fuego y la fachada de un edificio del sector muy deteriorada.

Inusitados

Los ataques de esta clase han sido poco habituales en Damasco, sede de poder del presidente de Siria, Bashar al-Asad, que hace dos semanas hizo varias apariciones públicas en una muestra de creciente confianza tras más de seis años de lucha contra una rebelión.

Las fuerzas progubernamentales han librado combates en los suburbios de Damasco durante la guerra, pero han mantenido a los rebeldes fuera del centro de la ciudad.

Sin embargo, el 15 de marzo, dos atentados suicidas reivindicados por el Estado Islámico golpearon la capital en menos de dos horas, causando 32 muertos en un tribunal y un restaurante.

Cinco días antes, un doble atentado asumido por la antigua rama de al-Qaeda en Siria se había cobrado la vida de 74 personas, entre ellas numerosos peregrinos chiitas que habían acudido a mausoleos del casco antiguo.

La guerra en Siria ha dejado cerca de 320.000 muertos y millones de desplazados desde su inicio en marzo del 2011.

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