El candidato Abdelfatah al Sisi obtuvo el 92% de los votos

 29 mayo, 2014
 El jefe de la delegación del Parlamento Europeo, Rebert Goebbels (centro), y el jefe de la misión de observadores de la Unión Europea, Mario David (der.), y el subjefe de la misión de observadores de la Unión Europea, Nikolai Vulchanov, presentaron un informe preliminar sobre las elecciones presidenciales en Egipto.
El jefe de la delegación del Parlamento Europeo, Rebert Goebbels (centro), y el jefe de la misión de observadores de la Unión Europea, Mario David (der.), y el subjefe de la misión de observadores de la Unión Europea, Nikolai Vulchanov, presentaron un informe preliminar sobre las elecciones presidenciales en Egipto.

El Cairo.

Contados casi todos los votos, el ex jefe militar de Egipto obtuvo una victoria aplastante sobre su único rival en las elecciones presidenciales de su país con más del 92% de los votos, de acuerdo con los resultados anunciados por su campaña el jueves. El presidente interino dijo que votó el 46% del padrón.

Pero las cifras de la afluencia pusieron en duda la integridad de la votación después que el estado, al recibir informes de comicios desiertos durante los dos días previstos inicialmente, agregó una tercera jornada para elevar la participación.

La victoria del mariscal de campo retirado Abdel Fata Al Sisi nunca estuvo en duda, pero el oficial de infantería había contado con una alta participación para legitimar su derrocamiento, en julio pasado, del primer presidente elegido en comicios libres, el islamista Mohamed Morsi.

En un comunicado el jueves, el presidente en funciones Adly Mansour dijo que se había logrado esa legitimidad. Anunció una participación del 46%, la cual, dijo, revelaba "un amplio consenso" a favor de la hoja de ruta política elaborada por los militares después del derrocamiento de Morsi. Dijo que la votación estuvo libre de "inconducta grave".

La participación es inferior a la del 52% alcanzado en las elecciones de 2012 ganadas por Morsi, y está aún más lejos de la aspiración de El Sisi, quien en su última entrevista de campaña expresó el deseo de que más de 40 millones de los 54 millones de empadronados fueran a votar para "mostrarle al mundo" su apoyo al proceso.

Tanto los islamistas, antes la organización política más poderosa del país, como ciertos grupos juveniles seculares " revolucionarios " habían llamado a boicotear las elecciones.

Con todo, Al Sisi puede alardear de un caudal de votos impresionante: 23,38 millones, de acuerdo con su campaña. Hace dos años, Morsi había obtenido 13 millones de votos. Su único adversario, el izquierdista Hamdeen Sabahi, obtuvo 736.000, en tanto 1,03 millones fueron anulados.

Luego del cierre de los comicios, varios miles de partidarios de Al Sisi salieron a festejar en la plaza Tahrir de El Cairo, donde nació la insurrección que derrocó en 2011 al autócrata Hosni Mubarak. Hubo festejos similares en Alejandría, sobre el Mediterráneo y otras ciudades al norte de la capital, así como en Fayoum, al suroeste.

Pero las medidas insólitas tomadas por el gobierno para aumentar la afluencia pusieron en duda la magnitud del apoyo al nuevo presidente.

El primer día de votación se registró una afluencia del 15%, por lo cual las autoridades declararon la segunda jornada un feriado y amenazaron con multas a quienes no votaran. El tercer día, la jornada adicional, se decretó la gratuidad del transporte público.