Demócratas y republicanos siguen enfrascados en una disputa política

 1 marzo, 2013

Washington. AFP. Los distintos departamentos del Gobierno estadounidense se aprestaban a implantar los recortes del gasto que se activarán a partir de hoy, al tiempo que el presidente Barack Obama acusó a los republicanos de amenazar el crecimiento al negarse a aumentar los impuestos a los más ricos.

Tras el fracaso en el Senado, ayer, de un plan demócrata que suponía un aumento de los impuestos a los más ricos para evitar los recortes de $85.000 millones hasta el 30 de setiembre, que representarán una reducción del 8% de los gastos anuales en defensa y del 5% en el resto del presupuesto, Obama afirmó que los legisladores conservadores habían decidido “amenazar” a la economía con “un conjunto de recortes presupuestarios automáticos y arbitrarios.

”Los republicanos del Senado tenían (la oportunidad de) optar sobre el modo de hacer crecer nuestra economía y reducir nuestro déficit. Y en lugar de suprimir una exoneración fiscal que beneficiaba a los más ricos (...) eligieron emprenderla contra los servicios decisivos destinados a los niños, a las personas de más edad, a los militares y a sus familias”, denunció en un comunicado.

Durante varias semanas, las distintas dependencias del Gobierno federal multiplicaron sus advertencias sobre las consecuencias de los recortes, que afectan las funciones de regulación, así como a otras áreas del presupuesto como el transporte, la educación y las inspecciones sanitarias.

Las declaraciones de Obama tuvieron lugar en víspera de una reunión con los líderes del Congreso en la Casa Blanca hoy, que fue convocada por el presidente el miércoles, cuando advirtió sobre las consecuencias negativas de los recortes sobre la economía.

Pulso cerrado. El Senado rechazó también ayer un proyecto de ley presentado por los republicanos, que mantenía el recorte de $85.000 millones del presupuesto, pero le daba poder al presidente para repartir la reducción entre los diferentes departamentos del gobierno, según su libre determinación.

De esta manera, los republicanos pretendían permitir a la administración salvar algunos programas considerados cruciales, como el de defensa, y desplazar la carga de los recortes a planes superfluos.

“Los recortes generalizados son irresponsables y no distinguen entre programas de alta prioridad de aquellos de baja prioridad”, justificó el republicano Jim Inhofe.

Los demócratas rechazaron este acuerdo, pero no lograron que los republicanos apoyaran su proyecto, que suponía la reducción del déficit a partir de un nuevo aumento de los impuestos.

En este sentido, John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, reiteró la postura de su partido contraria a un nuevo aumento de los tributos.