Cerca de 32.000 personas deberán abandonar sus casas el próximo mes

 29 marzo
Un ataque aéreo contra Jobar, un distrito controlado por rebeldes en las afueras de Damasco, capital de Siria.
Un ataque aéreo contra Jobar, un distrito controlado por rebeldes en las afueras de Damasco, capital de Siria.

Beirut

Cuatro localidades de Siria asediadas por las fuerzas del régimen o por rebeldes serán próximamente evacuadas en virtud del último de una serie de acuerdos para poner fin a los asedios que afectan duramente a la población.

El acuerdo, cerrado el martes por la noche, prevé que miles de personas abandonen Zabadani y Madaya, localidades de la provincia de Damasco asediadas por los combatientes prorrégimen. Al mismo tiempo, miles de habitantes saldrán de Fua y Kafraya, dos localidades chiitas prorrégimen de la provincia de Idlib (noroeste), rodeadas por los rebeldes, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

En total, 32.000 personas serán evacuadas según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, quien explicó que el acuerdo fue negociado por Irán, principal aliado regional del régimen de Bashar al-Asad, y Catar, que apoya a los insurgentes. Los rebeldes islamistas del noroeste de la provincia de Idlib firmaron el pacto.

"No se espera que las evacuaciones empiecen antes del 4 de abril pero, como medida de buena voluntad, durante la noche entró en vigor un alto el fuego en esas ciudades", declaró Rahman y agregando que la zona está ahora "en calma".

Según Hasan Sharaf, que coordina el acuerdo para el régimen, 16.000 personas abandonarán Fua y Kafraya "en dos olas. Serán transportadas vía Alepo hacia Lataqua y Damasco", dos bastiones del poder.

La Media Luna Roja siria confirmó que participará en las evacuaciones.

Además, el nuevo acuerdo prevé que el gobierno libere a unos 1.500 prisioneros detenidos por razones políticas desde el inicio de la revuelta, en el 2011.

Organizaciones de defensa de Derechos Humanos acusan al régimen de haber torturado y ejecutado a miles de personas en sus prisiones y sus centros de inteligencia.

La ONU ha manifestado en varias ocasiones su preocupación por la situación humanitaria de estas cuatro localidades, que ya formaron parte de un acuerdo en el 2015, y en febrero advirtió de que 60.000 personas estaban en peligro. Las últimas entregas de ayuda humanitaria se remontan a noviembre.

Los diferentes diálogos de paz organizados por Naciones Unidas en Ginebra no han conducido a ninguna solución política al conflicto en Siria, que ha dejado más de 320.000 muertos y expulsado de sus hogares a millones de personas.

Por su parte Turquía, que lanzó a finales de agosto de 2016 una vasta ofensiva en el norte de Siria expulsando al EI de varias ciudades, anunció el fin de su campaña "Escudo del Éufrates", sin excluir otras campañas en el país. El consejo de seguridad nacional del presidente Recep Tayyip Erdogan afirmó que la ofensiva, que duró medio año, "concluyó con éxito".

En el frente norte de Siria, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza arabokurda apoyada por Estados Unidos, continuaba su ofensiva hacia la ciudad de Raqa, feudo del grupo Estado Islámico (EI) en el norte del país. La campaña se centra en la presa estratégica de Tabqa, la mayor de Siria , en manos del EI, y uno de los principales obstáculos en el camino a Raqa.

Situada en el río Éufrates, esta estructura amenazaba con ceder, lo que provocaría importantes inundaciones.

El miércoles, ingenieros sirios realizaron operaciones de mantenimiento de emergencia pero recibieron disparos de obuses del EI cuando trataban de drenar el agua, constató un periodista de la AFP.

Finalmente, lograron concluir su misión, según el OSDH y un responsable de las FDS.

Esas fuerzas, se hicieron el domingo con el aeropuerto militar de Taqba pero aun no han logrado tomar la ciudad del mismo nombre, situada tres kilómetros más al norte, que sigue en manos del EI. La región de Taqba se encuentra a unos 50 km al oeste de Raqa.

Más al oeste, en la provincia de Alepo, las fuerzas gubernamentales arrebataron a los yihadistas el pueblo de Deir Hafer, garantizando la seguridad de una parte de la autopista que une Alepo y la capital de facto del EI, según medios oficiales.

Mientras, un atentado con bomba golpeó Homs, una ciudad controlada por el régimen de Bashar Al Asad, causando la muerte de cinco civiles en un autobús, según un medio oficial.

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