15 junio, 2013
 Un incendio en la cárcel de Comayagua, Honduras, dejó más de 382 muertos en febrero del 2012. La sobrepoblación fue la principal causa. | ARCHIVO.
Un incendio en la cárcel de Comayagua, Honduras, dejó más de 382 muertos en febrero del 2012. La sobrepoblación fue la principal causa. | ARCHIVO.

Panamá. ACAN-EFE El uso excesivo de la detención preventiva, además de los problemas estructurales, está entre las principales causas del hacinamiento y los altos índices de violencia que caracteriza a la mayoría de los sistemas carcelarios de Latinoamérica, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) , presentado ayer en Panamá.

El documento, que habla en términos generales de la situación de las prisiones en la región, fue expuesto por el relator de la CIDH sobre los derechos de las personas en prisión, Rodrigo Escobar.

El documento recalca las “serias deficiencias estructurales que afectan los derechos humanos” de los presos, entre ellas, el hacinamiento, superpoblación, y uso excesivo de la detención preventiva.

Como ejemplo de “los altos índices de violencia y la falta de control efectivo de las autoridades” en las cárceles, el informe cita el caso de Venezuela, donde “según información aportada por el propio Estado, hubo 1.865 muertos y 4.358 heridos en las cárceles entre 2005 y 2008”.

Apatía sobre el tema. Escobar declaró que la CIDH considera que la crisis de los sistemas penitenciarios es el resultado de muchas décadas de falta de atención del problema por parte de las autoridades, pero también de la apatía de las sociedades que tradicionalmente han preferido mirar hacia otro lado.

“La mera construcción de cárceles no es la solución” , dijo el relator, quien durante su exposición destacó la falta de programas laborales y educativos para los presos, así como la corrupción y abusos en la gestión penitenciaria.

El informe señala el empleo de la tortura con fines de investigación criminal, el uso excesivo de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad de los centros de detención, y la ausencia de medidas efectivas para la protección de los grupos vulnerables, como otros problemas que arrastran los sistemas penitenciarios.