Secuestros, extorsiones y tráfico de drogas son parte de sus actividades

 7 junio, 2012

Tegucigalpa. AFP. La seguridad ciudadana de Honduras está amenazada por más de 4.000 pandilleros, involucrados en el narcotráfico, secuestros, sicariato, entre otros delitos, según un informe que reveló ayer el Gobierno.

“Las maras y pandillas están provocando (la) deserción de estudiantes de los centros educativos ” y, además, tienen atemorizada a la población”, añadió el estudio Situación de maras y pandillas en Honduras , que fue presentado ayer por el Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social (PNPRRS), con apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El director del PNPRRS, Felipe Morales, dijo que la ola de violencia que abate a Honduras, la producen, en gran parte, los pandilleros que, según él, son reclutados por el crimen organizado.

“El actuar criminal de las maras no se limita al cobro de impuestos y a simples atracos a la población (civil), sino que se han especializado en actividades del narcotráfico, lavado de activos, secuestro, robo de vehículos, sicariato, extorsiones, tráfico de armas”, entre otros delitos, según el documento oficial.

El estudio, realizado en 14 ciudades de Honduras, registra cinco pandillas con 4.728 miembros de 11 a 22 años, 2.047 (48%) pertenecen a la Mara 18, 2.104 (49%) a la Salvatrucha; y 577 (3%) a la Mara 61, Ganster o West Side.

Amedrentamiento. Agrega que las pandillas “impactan negativamente en la educación de los niños y la labor de docentes, que “trabajan en un ambiente de inseguridad e impotencia” .

Los estudiantes, según el documento, son víctimas de agresiones físicas, hostigamiento, amenazas, robo y otras agresiones por parte de los pandilleros.

Los avasallamientos se extienden a los maestros, que reciben amenazas a muerte debido “ a las normas de disciplina”.