7 diciembre, 2012

Panamá. ACAN-EFE. En América Latina y el Caribe unos 22,5 millones de infantes están anémicos, y la máxima prevalencia de malnutrición crónica se concentra en niños de entre seis y 24 meses, según datos del Banco Mundial (BM).

El organismo multilateral presentó ayer un estudio que alerta de la importancia de promover la alimentación de las madres y de los niños menores de dos años para reducir las “persistentemente elevadas altas tasas de malnutrición” en América Latina y el Caribe.

El BM calcula que en América Latina y el Caribe 7,2 millones de niños menores de 5 años tienen un retraso del crecimiento, y 22,5 millones está anémicos.

“Intervenir en la nutrición durante los 1.000 primeros días de vida tiene mucho sentido desde el punto de vista económico”.

El hambre, que afecta al menos a 47 millones de personas en América Latina y el Caribe, según la ONU, genera impactos negativos irreversibles y costos humanos, sociales y económicos elevados que perpetúan la pobreza, indicó.

El estudio plantea atacar el problema de manera multisectorial, con programas dirigidos a madres y menores de dos años, que involucre las áreas de salud, educación e infraestructura.