14 marzo
Presidente de Toshiba Satoshi Tsunakawa en conferencia de prensa.
Presidente de Toshiba Satoshi Tsunakawa en conferencia de prensa.

Tokio

El conglomerado japonés Toshiba, atrapado en una grave crisis financiera que empeora la situación de su filial nuclear Westinghouse, pidió el martes un plazo excepcional de un mes para publicar sus cuentas, declarándose incapaz de clarificar sus embrollos contables.

Toshiba ya sufrió un desgraciado acontecimiento de maquillaje de cuentas que diezmó en 2015 la anterior dirección.

Pero hoy el conglomerado vuelve a hundirse en la crisis tras pedir un segundo aplazamiento de la publicación de sus cuentas, después de otro a mediados de febrero que vencía este martes.

"Creemos que aún necesitamos cuatro semanas", explicó este martes el conglomerado en un comunicado, en el que se disculpa ante sus accionistas e inversores.

Las autoridades le han otorgado un nuevo plazo, hasta el 11 de abril.

Hace un mes la dirección de Toshiba solamente había podido dar "estimaciones de resultados" en las que se hablaba de una 'depreciación' de 712.500 millones de yenes (5.800 millones de euros, 6.150 millones de dólares) en sus actividades nucleares en Estados Unidos debido a malos cálculos de su filial Westinghouse.

También dijo temer para el ejercicio 2016-2017 una pérdida neta de 300.000 millones de yenes.

En otro comunicado, Toshiba confirmó que directivos de Westinghouse impulsaron a sus subordinados a manipular las modalidades financieras de la operación de compra de una sociedad, CB&I, operación que está en el origen de los problemas financieros actuales.

"La crisis de la filial Westinghouse alcanza su apogeo" afirma este martes el Nikkei, biblia de los medios financieros japoneses.

Toshiba afirmó que estudia deshacerse de la mayoría de su actividad nuclear extranjera.

Westinghouse fue comprada por Toshiba hace diez años, por un elevado precio de más de $4.000 millones.

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