La ausencia de cambios responde a un frenazo en la economía estadounidense

 29 abril, 2015

Washington

 La actual presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha insistido recientemente en que el mercado laboral aún presenta debilidades, por lo que aún requiere del apoyo monetario.
La actual presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha insistido recientemente en que el mercado laboral aún presenta debilidades, por lo que aún requiere del apoyo monetario.

La Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) tomó nota del frenazo de la economía estadounidense luego de un primer trimestre en el que el crecimiento se detuvo, y no ofreció señales de un alza inminente de los intereses.

En un día en que el gobierno informó que la economía creció débilmente en el periodo enero-marzo, el Banco Central norteamericano no dio indicios de que esté cerca de aumentar la tasa de interés clave que está cercana a cero, su mínimo histórico. En un comunicado, la FED indica que el crecimiento se redujo, la inversión de las empresas se retrajo y las exportaciones cayeron.

Repitió frases que ya había empleado como la necesidad de que debe tener "confianza razonable" de que se alcanzará la meta de inflación del 2% anual para aumentar las tasas.

Previamente el miércoles, el gobierno emitió su cálculo de que la economía creció apenas perceptiblemente a un ritmo anual de 0,2% en el primer trimestre del año, abrumada por el mal tiempo, la baja en las exportaciones y una reducción en la actividad de perforación en busca de crudo y gas. Fue el peor rendimiento en un año y representó una fuerte baja en comparación con la tasa de crecimiento anual de 2,2% del cuarto trimestre de 2014.

Además, las empresas estadounidenses agregaron solo 126.000 empleos el mes pasado, la menor cifra desde diciembre de 2013, lo que rompió una racha de alzas por encima de 200.000. El rendimiento de los sectores de manufactura, vivienda y gasto del consumidor ha sido últimamente débil o modesto.

Se esperaba que la fuerte baja en el precio del crudo y los combustibles ayudara a impulsar el gasto del consumidor, pero hasta ahora no ha sido así. De hecho, el impacto económico ha sido fundamentalmente negativo: despidos en estados petroleros y reducción en la inversión por parte de empresas de energía.

Quizás el factor más negativo ha sido el alza sostenida en el valor del dólar. La fortaleza de la divisa estadounidense ha afectado a los fabricantes norteamericanos al encarecer sus productos en el extranjero. Ello también ha abaratado los productos importados a Estados Unidos, lo que a su vez ha afectado las ventas de productos estadounidenses y deprimido las ganancias.

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