En la tercera parte de las familias hay tres o más miembros por dormitorio

Por: Patricia Leitón 15 agosto, 2016

Uno de cada tres hogares en Centroamérica vive hacinado y cerca de la quinta parte habita en casas donde el techo o las paredes son de desechos o tienen piso de tierra.

Fátima Vanegas, de 21 años y su hijo Lenín Alexánder en el barrio El Recreo, de Managua. Nicaragua tiene el mayor porcentaje de hogares hacinados y dificultades en la calidad de la vivienda en el Istmo. | ARCHIVO
Fátima Vanegas, de 21 años y su hijo Lenín Alexánder en el barrio El Recreo, de Managua. Nicaragua tiene el mayor porcentaje de hogares hacinados y dificultades en la calidad de la vivienda en el Istmo. | ARCHIVO

Los hogares hacinados son aquellos en los cuales el número de integrantes por dormitorio es igual o mayor a tres.

Según el Informe Estado de la Región, publicado la semana antepasada, los temas de vivienda constituyen la principal necesidad insatisfecha entre las familias del Istmo.

El documento analiza la pobreza desde dos mediciones y una de ellas es la de necesidades básicas insatisfechas.

Este método considera cuatro componentes: acceso a vivienda, a servicios básicos, a educación básica y la capacidad económica para satisfacer el consumo de sus miembros.

Los hogares que no logran satisfacer al menos una de estas necesidades se consideran pobres. En Centroamérica, el 59% de la población tenía al menos una necesidad básica insatisfecha en el 2014.

Los resultados difieren entre países. Por ejemplo, en Nicaragua, poco más de la mitad de las familias viven hacinadas, mientras que en Costa Rica, apenas llega al 5%.

Costa Rica y Panamá tienen resultados más positivos.

Especialistas enumeraron varios factores que explican que la vivienda sea la principal necesidad de las familias en el Istmo.

Múltiples factores. Alberto Mora, coordinador de Investigaciones del Estado de la Región, explicó que en el 2013 había cerca de tres millones de hogares más respecto al principio de la década del 2000, lo cual genera una presión de demanda de vivienda.

También afecta el alto margen de intermediación financiera (la diferencia entre tasas para ahorros y para créditos) que dificulta el acceso al crédito y la debilidad en la política pública social en la mayoría de países.

Andrea Anfossi, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad en Costa Rica, explicó que la falta de independencia económica de las personas, la baja escolaridad, el deseo de las familias de maximizar los recursos económicos, así como las madres solteras y adolescentes, inciden en que las familias nucleares multipliquen sus integrantes y se genere hacinamiento.

Franklin Solano, investigador de la Fundación Promotora de la Vivienda, opinó que el panorama de la vivienda es reflejo de la situación del país.

El problema no se limita a la cantidad, sino que incluye la calidad de la vivienda. Esta se ve afectada por factores varios como que las familias propietarias no logran administrar sus recursos financieros, generalmente muy limitados, para dar mantenimiento a la casa, con lo cual hay un deterioro creciente y permanente cada vez más críticos.

Las familias que alquilan barato tampoco invierten en la vivienda, señaló Anfossi. “No hay programas para mejoramientos menores donde las personas puedan aspirar a microcrédito no convencional para atender demandas de la casa”, dijo.

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