Por: Patricia Leitón 13 noviembre, 2014

Son tres hombres que, pese a las dificultades, lograron obtener su bachillerato y salirse de la mayoría que no tiene el título.

Uno es Mauricio Obando Angulo, quien obtuvo el sexto grado en la Escuela Miguel Obregón, en Tibás, a los 16 años.

Con su título de escuela comenzó a buscar trabajo y solo conseguía por temporadas.

Decidió entrar al Colegio Braulio Carrillo; unos años iba y otros no, pero logró sacar su bachillerato a los 37 años.

Obando tiene también aprobados cursos del Instituto Nacional de Aprendizaje, y, pese a todos sus títulos, aún no encuentra un empleo, cuida a su madre enferma y actualmente debe dos meses de alquiler.

Impulsados por la empresa. Los otros dos casos son de trabajadores de la Corporación Pipasa, quienes, ayudados por la empresa, lograron su objetivo.

Uno es Wálter Otoya Valverde, quien asistió a la escuela en Campo Tres de Aguabuena, Coto Brus, en la zona sur, pero el colegio le quedaba muy lejano.

Wálter Otoya (izquierda) y Sacramento Soto son trabajadores de la Corporación Pipasa que lograron obtener su bachillerato al aprovechar un programa del Ministerio de Educación y la empresa. | RAFAEL MURILLO
Wálter Otoya (izquierda) y Sacramento Soto son trabajadores de la Corporación Pipasa que lograron obtener su bachillerato al aprovechar un programa del Ministerio de Educación y la empresa. | RAFAEL MURILLO

A los 21 años, Otoya se fue a vivir a San Rafael de Alajuela y desde hace 14 años trabaja para la Corporación Pipasa.

En el 2012, esta empresa inició un programa de bachillerato por madurez con el Ministerio de Educación, por medio del cual les dan clases en el lugar de trabajo y la firma ayuda con los horarios.

Otoya, quien ya había adelantado parte del colegio, aprovechó el programa y se graduó en octubre pasado. Ahora quiere estudiar Ingeniería Industrial.

Su compañero, Sacramento Soto Maroto, es también un ejemplo de esfuerzo y solo le falta una materia para terminar el bachillerato.

Él logró su diploma de la escuela, pero cuando fue a matricular el colegio ya había pasado el tiempo y no pudo ingresar.

“Salí muy decepcionado del colegio y me fui a buscar trabajo; conseguí trabajo ese mismo día, a los 13 años”, contó.

Soto labora desde hace 18 años en Pipasa y también aprovechó el programa de bachillerato.

Lo impulsó el gerente de ese momento, Ramiro Madrigal, al decirle que por el puesto que obtuvo, superintendente de planta, se roza con personas con más capacitación y entonces él debía aumentar la suya.