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Robert Samuelson: ¿Es China la número uno?

Actualizado el 19 de mayo de 2014 a las 12:00 am

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Robert Samuelson: ¿Es China la número uno?

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Pekín emula grandes construcciones de ciudades como Roma y País para demostrar su nuevo poder económico.  | DOUG KANTER / THE NEW YORK TIMES
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Pekín emula grandes construcciones de ciudades como Roma y País para demostrar su nuevo poder económico. | DOUG KANTER / THE NEW YORK TIMES

Es probable que la economía estadounidense ya no sea la mayor del mundo. Nuevas cifras del Banco Mundial, señala el economista Arvind Subramanian del Peterson Institute, sugieren que en algún momento de 2014 China superará a Estados Unidos en el producto interno bruto (PIB) –la producción de artículos y servicios–.

Sabíamos que ese día llegaría, pero si las cifras del Banco Mundial son correctas, ha llegado antes de lo que muchos expertos predijeron. Utilizando esas cifras –que se detienen en 2011–, calculo que el PIB de China en 2014 llegará a $16,8 billones, comparado con el de Estados Unidos de $16,1 billones (todas estas cifras son en dólares “constantes” de 2011),

Es un hito histórico, pero su significado inmediato es limitado. No hace a los chinos más ricos que los estadounidenses, porque el PIB de China se reparte entre muchos más individuos.

El PIB per cápita, un cálculo aproximado del estándar de vida, es aproximadamente cinco veces superior en Estados Unidos que en China, alrededor de $50.000 por persona, comparados con $10.000.

En forma similar, la posición de China como potencia económica ha sido bien establecida, independientemente de que su PIB exceda o no el de Estados Unidos.

En 2012, se convirtió en la mayor nación del mundo en cuanto a intercambio comercial, señala McKinsey Global Institute.

Aun así, las cifras del Banco Mundial son fascinantes. La tabla inferior (“El club de los diez gigantes del PIB”) muestra las 10 mayores economías del mundo y los ingresos per capita en cada país.

Observen que las cifras son de 2011 y en ese año, la economía de Estados Unidos aún era mayor que la de China.

Para obtener mi cálculo de este año, ajusté los PIB de ambos países según su crecimiento económico en 2012 y 2013, más un pronóstico para 2014.

Puesto que China está creciendo más rápidamente que Estados Unidos, su PIB supera el de Estados Unidos en 2014. Observen también que algunas grandes economías (China, India, Indonesia) aún cuentan con poblaciones pobres.

Todas estas cifras indican tendencias amplias, porque la medición de las economías en diferentes etapas de desarrollo y con monedas diferentes es difícil.

La técnica utilizada aquí (llamada “paridad de poder adquisitivo”) compara el valor de artículos similares en diferentes países en un esfuerzo por encontrar una base común.

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Pero las grandes variaciones “de gustos, culturas, clima, estructuras de precios [y] accesibilidad de productos” complican los resultados, señala el economista Timothy Taylor.

Algunos economistas utilizan las tasas de cambio para hacer comparaciones, pero eso también implica serias distorsiones. Según la aritmética de las tasas de cambio, la economía de China aún sigue siendo menor que la de Estados Unidos.

Las cifras suscitan asuntos serios. Quizás el mayor sea la naturaleza de la geopolítica global.

La visión del mundo de China y la de Estados Unidos son marcadamente diferentes.

La lección que los estadounidenses obtuvieron de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial fue que el aislacionismo de Estados Unidos en las décadas de 1920 y 1930 contribuyó a ambos hechos. La política exterior de Estados Unidos, posterior a la Segunda Guerra Mundial, ha supuesto que el liderazgo de Estados Unidos es necesario para un mundo más pacífico y próspero.

La idea estadounidense sostiene que si las naciones fueran más similares a los Estados Unidos –democráticas y prósperas—los conflictos globales disminuirían.

El poder militar estadounidense, desde la creación de la OTAN en 1949 hasta la “guerra contra el terrorismo”, ha apuntado a minimizar las amenazas a la seguridad para alcanzar esta visión económica.

A diferencia de Estados Unidos, China no procura volver a hacer el mundo a su imagen.

China quiere un sistema global que apoye su fuerte crecimiento económico interno, que se considera crucial para mantener el poder en manos del Partido Comunista.

Los mercados de exportaciones deben mantenerse abiertos; China debe tener acceso fácil al petróleo, los granos y los minerales que necesita su economía. “Pekín aún ve sus acciones y políticas desde la estrecha perspectiva del interés nacional, en lugar de su papel como líder,” escribe el economista de Cornell University, Eswar Prasad, en el Wall Street Journal. Por ejemplo, Estados Unidos no ha ganado gran apoyo chino en su esfuerzo por reducir los programas nucleares de Corea del Norte e Irán.

Estas dos visiones del mundo diferentes han coexistido incómodamente, pero, a medida que China se vuelva más próspera, la competición se intensificará.

El poder económico –la capacidad de conferir ventajas o desventajas a otros países o de influir en los mercados y flujos de inversiones globales– está virando lentamente a favor de China. Los conflictos parecen inevitables.

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Robert Samuelson inició su carrera como periodista de negocios en The Washington Post, en 1969. Además fue reportero y columnista de prestigiosas revistas como Newsweek y National Journal.

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