Agenda de temas es más variada tras años de tratar la aguda crisis en la zona euro y los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal

 5 octubre, 2014

Washington

Líderes económicos de todo el mundo viajan a Washington para participar esta semana en la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), con la mirada puesta en la mediocre recuperación global, la crisis de Ucrania y la preocupación por el diferente paso en política monetaria de los países avanzados.

Después de años de reuniones en las que un tema copaba la atención, como la aguda crisis en la zona euro y los multimillonarios rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, en esta ocasión las cuestiones a tratar serán de carácter más variado.

"Será una de esas asambleas en las que no hay un tema que domine los encuentros, no hay una crisis extrema ahora mismo", explicó Jacob Kirkegaard, investigador del Peterson Institute for International Economics de Washington.

Por un lado, los continuados riesgos de baja inflación en la zona euro, pese a la nueva ronda de medidas de estímulo aplicada por el Banco Central Europeo (BCE), dirigido por Mario Draghi, muestran que la recuperación en Europa es la más frágil de las economías avanzadas, donde la tasa de desempleo está en el 11,5%.

Especialmente, si se compara con los recientes datos económicos en Estados Unidos, cuya tasa de desempleo bajó al 6% en setiembre, la primera vez que rebasa esa meta desde 2008; y el repunte del segundo trimestre del año, en el que creció a un ritmo anualizado de 4,6%.

“Estamos entrando en una fase de fortalecimiento”, dijo la directora del FMI, Christine Lagarde. | AP
“Estamos entrando en una fase de fortalecimiento”, dijo la directora del FMI, Christine Lagarde. | AP

Por ello, la gran duda ahora es ver cuándo la Reserva Federal (Fed) aplica la primera subida de tipos de interés, actualmente entre el 0% y 0,25%, y pone así fin a la época del dinero dorado.

La propia directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advertía la pasada semana de los riesgos de la asincronía de las economías avanzados en cuanto a política monetaria.

Con Estados Unidos y el Reino Unido, en un lado, a punto de comenzar la normalización tras un periodo excepcionalmente expansivo y, en el otro, la zona euro y Japón, que tratan de pisar aún más el pedal del estímulo ante un crecimiento anémico.

Ante este escenario, Lagarde expresó su preocupación por una nueva fase de crecimiento "mediocre" y exigió ambición a las autoridades para no apostar en exclusiva por la palanca monetaria, y reclamó una mezcla de políticas más valientes que inyecten un nuevo impulso que puedan superar esta nueva mediocridad que oscurece el futuro.

Asimismo, la incertidumbre sobre la situación en Ucrania, será otro de los focos de atención.

Aunque el Fondo ya ha realizado el primer desembolso del programa de rescate de dólares, la mayoría de analistas lo consideran insuficiente y apuestan por una ampliación de los recursos disponibles.

Así lo señala Kirkegaard, quien afirma que el programa no es sostenible y necesitará una reestructuración de la deuda, incluidos los préstamos de Rusia.

El caso de Rusia también es otro de los quebraderos de cabeza de los expertos, dado que las sanciones impuestas por los países occidentales a Moscú ante lo que considera actividades desestabilizadoras en el este de Ucrania han empezado a mostrar sus efectos y las perspectivas de crecimiento rusas se han visto reducidas notablemente para 2014.

Mientras, el Banco Mundial ha aprovechado el reciente brote de ébola en África para remarcar la importancia de la lucha contra la desigualdad, uno de los objetivos marcados por su presidente, Jim Yong Kim.

Tanto el Fondo como el BM han aprobado ya paquetes de asistencia financiera de emergencia, pero está aún por comprobar los efectos económicos del brote, que Kim ya ha señalado podrían ser catastróficos, sobre todo para los tres países más afectados: Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry y con posibles consecuencias para el resto de la región.

La reunión, que comenzará el martes 7 de octubre con la publicación de las previsiones económicas del FMI, se prolongará hasta el 12 de octubre en la sede de los organismos surgidos en los acuerdos de Bretton Woods de 1944.