Ortega restó importancia a las consecuencias de la iniciativa de ley

 7 mayo

Managua

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, minimizó los efectos que podría tener la aprobación de una iniciativa de ley estadounidense, que impediría préstamos internacionales a su Gobierno por parte de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).

La ley, promovida en Washington, para que el BID y el BM frenen los préstamos a Nicaragua hasta que el país celebre lo que se considere elecciones “libres, justas y transparentes”, fue introducida esta semana por 25 congresistas -15 republicanos y 10 demócratas-, después de que por falta de tiempo no se pudiera discutir en la legislatura anterior.

En Nicaragua, los partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil han señalado a Ortega por efectuar varios fraudes electorales, para mantenerse en el poder y por querer instaurar una nueva dinastía al nombrar a su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.

Luego de reunirse con representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitaron el país, Ortega restó importancia a las consecuencias que la iniciativa de ley podría tener en la economía nicaragüense.

Esta fue presentada por los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Albio Sireses, a inicios de abril, ante la Cámara de Representantes y hace una semana por el senador Ted Cruz ante el Senado.

El proyecto se conoce como Nica Act HR. 1918.

“Que si se aprueba la Nica Act, que si no se aprueba la Nica Act. Bueno, yo insisto en que nosotros tenemos que seguir trabajando con Nica Act o sin Nica Act. El mundo no va a desaparecer, la economía no se va a desintegrar” , dijo Ortega el viernes pasado por la noche, al referirse, por primera vez, a la iniciativa de los congresistas.

Corte

La Nica Act busca que la administración estadounidense se oponga a la concesión de préstamos al Gobierno de Ortega, de $250 a $300 millones anuales, “excepto por razones humanitarias, o para promover la democracia en Nicaragua”.

Ortega comentó que esa iniciativa es una amenaza política más que económica, cuyo efecto sería relativo.

“Creo que el presidente Ortega se equivoca al menospreciar el impacto de la Nica Act en nuestro país, porque los inversionistas están en incertidumbre sobre la economía de Nicaragua, y lo que hacen los inversionistas es suspender sus decisiones de inversión hasta que el panorama se aclare”, dijo el economista Cirilo Otero.

“Somos un país pobre, que vive del apoyo internacional, no somos autosostenibles para reaccionar de esa manera” , añadió el catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA) .

Nicaragua, el país más pobre del continente después de Haití, depende de los préstamos de organismos internacionales para financiar al menos el 10 % de su presupuesto estatal.

El Ejecutivo nicaragüense ha abierto con la Organización de Estados Americanos (OEA) un mecanismo de negociación sobre el proceso electoral local de cara a las elecciones municipales de noviembre próximo, en vista del descontento de distintos sectores por su falta de transparencia y el cierre de espacios.

El mismo secretario general de la OEA, Luis Almagro, invitó esta semana a los congresistas estadounidenses a “ reconsiderar ” ese proyecto de ley contra Nicaragua y darle “ tiempo y espacio ” a sus negociaciones.