13 marzo

londres. Ap. El ministro británico a cargo de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) pidió ayer a los legisladores que no demoren el brexit y dejen a la primera ministra Theresa May “avanzar con el trabajo” de abandonar el bloque.

El secretario para el brexit , David Davis, pidió a los legisladores que aprueben el lunes, sin enmiendas, un proyecto de ley que autorice las conversaciones de salida, a fin de que el Gobierno pueda entrar en las negociaciones de la UE “sin restricciones” .

“La mayoría de la gente quiere ahora que la primera ministra pueda seguir adelante con el trabajo” , agregó Davis en un comunicado.

Durante meses, May ha dicho que para el 31 de marzo invocará el artículo 50 del tratado clave de la UE, el detonante de dos años de negociaciones de salida.

Sin embargo, ella no puede hacerlo hasta que el Parlamento apruebe la legislación que permita al Gobierno a iniciar el proceso de “divorcio”.

La Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores luchan por el contenido de la iniciativa de ley, y los lores quieren que incluya una disposición que dé al Parlamento la capacidad de decidir en votación el acuerdo final entre Gran Bretaña y el bloque de 27 países.

Si el proyecto de ley es aprobado el lunes, May podría anunciar que aplicará pronto el artículo 50, incluso el martes. El portavoz del Partido Laborista, Keir Starmer, dijo a Sky News que esperaba que eso ocurra el miércoles o el jueves.

A medida que se aproximaba el momento de la aplicación, una influyente comisión legislativa acusó al Gobierno de no planear la posibilidad de que después de dos años del brexit , las conversaciones terminen sin un acuerdo comercial nuevo con el bloque europeo.

La Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes dijo el domingo que la complejidad de las negociaciones y el corto periodo de dos años hacen posible que Gran Bretaña abandone el bloque en 2019 sin ninguna nueva relación firmada.

Eso podría significar aranceles y otras barreras comerciales con la UE, que podrían tener un efecto devastador en las empresas británicas.

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