6 octubre, 2015

Washington. EFE Y AP. Doce países concluyeron este lunes un ambicioso acuerdo comercial que, en su conjunto, representa el 40% de la economía global.

Junto a Froman están el ministro japonés de Política Económica y Fiscal, Akira Amari (izquierda) y el ministro de Comercio Internacional e Industria malasio, Mustapa Mohamed (derecha).
Junto a Froman están el ministro japonés de Política Económica y Fiscal, Akira Amari (izquierda) y el ministro de Comercio Internacional e Industria malasio, Mustapa Mohamed (derecha).

El pacto se propone estimular el intercambio comercial entre Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Brunéi, Malasia, Singapur y Vietnam.

El Acuerdo de Asociación Transpacífica (TTP, por su siglas en inglés) fue convenido después de maratónicas conversaciones en Atlanta durante el fin de semana. “Creemos que contribuye a definir las reglas del curso para la región Asia-Pacífico” , afirmó el representante comercial estadounidense Michael Froman.

Los negociadores habían retrasado el anuncio por diferencias sobre acceso a mercados de productos lácteos y sobre nueva generación de biomedicina.

Las diferencias habían sido más fuertes en los sectores agrícola, de automóviles, propiedad intelectual y productos farmacéuticos, entre otros.

El acuerdo todavía debe ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos, donde existe una fuerte oposición. El presidente Barack Obama debe aguardar 90 días para firmar el pacto, y solo entonces el Congreso podrá empezar a debatirlo.

Por eso, la votación probablemente no ocurrirá hasta bien entrado el 2016. Dadas las sensibilidades políticas, los partidarios del convenio podrían presionar para votar antes de las elecciones presidenciales del año próximo. El Congreso solo puede aprobar o rechazar el acuerdo, pero no enmendarlo.

Muchas de las reducciones de gravámenes serán paulatinas, de modo que los beneficios tardarán en materializarse.

Peter Petri, profesor de Finanzas Internacionales en la Universidad Brandeis (EE. UU.), considera que el pacto no ayudará a crear empleos en Estados Unidos, pero pronostica que sí impulsará los ingresos en $77.000 millones anuales, un 0,4%, a partir del 2025, sobre todo al crear puestos orientados a la exportación con mejor paga, aunque se pierdan empleos en otras áreas.