8 septiembre, 2014

Los grandes contribuyentes tienen una carga de costos de cumplimiento adicionales debido a la resolución DGT-30-2014 del 05 de agosto que gira en torno al Análisis Multifuncional Programado y Objetivo (AMPO).

El AMPO es una herramienta informática de almacenamiento de información. Entre las obligaciones de revelación hay módulos que harán la labor de la Administración Tributaria más concentrada en la fiscalización por gestión de riesgo tributario.

Es fundamental que el contribuyente comprenda la trascendencia legal de esta nueva obligación. La información ingresada -aún en fase de error humano - puede ser entendida por parte de la Administración Tributaria como acciones tendentes a la distracción de los controles tributarios extensivos generando eventualmente alertas resultantes de cruces de información con terceros.

Nótese que si bien no se conoce el formato que tendrá esta herramienta, la resolución sí indica los elementos que se requerirán en cada sección, pasando por detalles de normas contables aplicables, políticas de valoración de inventarios, e incluso registros de auditores externo.

Por otra parte, están las áreas de riesgo ya identificadas por la OCDE en el programa de BEPS (Base Erosion Profit Shifting), tales como las acciones tendentes a detectar prácticas agresivas en subcapitalización y precios de transferencia.

Un contribuyente que esté obligado a preparar esta información, debido a su condición de Gran Contribuyente, la debe analizar con un especial cuidado, de la mano de especialistas, para lograr evitar y prevenir riesgos de fiscalizaciones tediosas, desgastantes y onerosas.

Finalmente, los demás contribuyentes, sin duda, debemos echar para nuestro saco pues esta herramienta de gestión puede en cualquier momento ser adecuada a GETES y a otros sectores de la economía que revisten especial interés fiscal.

La Administración cuenta con facultades y dotaciones de recursos de inteligencia crecientes. El contribuyente que lo ignore está condenado a ser víctima fácil del proceso de gestión desesperada de fondos, que ante el déficit fiscal creciente, no tiene otras opciones más que apretar a los que ya estamos en el radar, al menos hasta que no haya nuevos impuestos.