21 agosto

Washington AP El inversionista multimillonario Carl Icahn, quien renunció el viernes a su cargo sin goce de sueldo como asesor del presidente Donald Trump en sus esfuerzos de desregulación, dejó el puesto mientras The New Yorker se preparaba para publicar un extenso artículo en el que detalla los posibles conflictos de interés de Icahn y cuestiona la legalidad de sus acciones.

Esta foto de 1990 Donald Trump y Carl Icahan posan durante un evento en Nuevo York. El multimillonario inversionista abandonó su cargo como asesor del gobierno de Trump en materia de desregulación. | AFP
Esta foto de 1990 Donald Trump y Carl Icahan posan durante un evento en Nuevo York. El multimillonario inversionista abandonó su cargo como asesor del gobierno de Trump en materia de desregulación. | AFP

Icahn dijo el viernes en una carta dirigida a Trump que renunciaría para evitar “disputas partidistas” sobre su papel, que los demócratas insinuaron podría beneficiarlo.

En el artículo, The New Yorker señala los conflictos potenciales de interés e incluso posibles violaciones a la ley penal con relación a las reglas que requieren que las refinerías mezclen el etanol con la gasolina.

Icahn escribió que “nunca tuve acceso a información que no fuera pública ni obtuve ganancias económicas de mi posición, ni creo que mi papel presentara conflictos de interés” .

La publicación. The New Yorker escribió que en 2012, el multimillonario, que se hizo de su fortuna como inversionista especializado en adquirir acciones de empresas cuyos activos parecen estar subvaluados, compró el 82% de las acciones en CVR Energy, una refinería de Sugar Land, Texas.

Con el fin de apegarse a las regulaciones diseñadas para promover el uso del etanol, las refinerías deben mezclar ese combustible obtenido de fuentes renovables con su gasolina, o adquirir créditos de otras refinerías a los que se les llama “Números de Identificación Renovable” .

Cuando Icahn adquirió sus acciones en CVR los créditos eran baratos, de alrededor de 5 centavos cada uno, así que en lugar de equipar las refinerías para que añadieran etanol a su gasolina, la compañía solo compraba créditos. Pero hacia 2016, CVR estaba gastando $200 millones anuales para adquirir los créditos, de acuerdo con la publicación.

Icahn intentó infructuosamente que la Agencia de Protección Ambiental durante el mandato del presidente Barack Obama cambiara ese punto que obligaba a mezclar etanol, de forma que las refinerías no fueran responsables de ello y CVR no tuviera que adquirir créditos, se escribió en la revista.

Semanas después del triunfo electoral de Trump, Icahn accedió a convertirse en asesor especial del presidente sobre la reforma regulatoria, y las acciones de CVR casi duplicaron su valor ante la expectativa de que se cambiara la regla de combustibles renovables, señaló The New Yorker.

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