Economía

Paul Krugman: Los republicanos perdieron con el nuevo acuerdo sobre el presupuesto

Actualizado el 16 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

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El consenso entre los eruditos parece ser que los republicanos perdieron en el recién concluido acuerdo sobre el presupuesto. El gasto general será un poquito más alto que el nivel exigido mediante el secuestro, la camisa de fuerza que se impuso en el 2011. Mientras tanto, los demócratas evitaron hacer concesiones en Seguridad Social o Medicare. Podemos llamar a esto una anotación a favor del Equipo D, pienso.

Pero si se puede decir que los republicanos perdieron esta ronda, los desempleados perdieron aún más: los beneficios ampliados no se renovaron, por lo que 1,3 millones de trabajadores se quedarán sin ayuda al final de este mes y muchos más verán cómo sus beneficios fenecen en los meses siguientes. Y si uno toma una perspectiva más prolongada –si uno mira lo que ha sucedido desde que los republicanos tomaron control de la Cámara de Representantes en el 2010– lo que ve es un triunfo de la ideología antigubernamental que ha tenido efectos destructivos sobre los trabajadores estadounidenses.

Primero, algunos datos respecto al gasto del gobierno.

Una de las cosas verdaderamente extraordinarias respecto al discurso político estadounidense al final del 2013 es la firme convicción, entre muchos conservadores, de que la era Obama ha sido de enorme crecimiento del gobierno.

¿Dónde piensan ellos que ha tenido lugar esta sobrecarga en el gasto del Ejecutivo? Bien, es cierto que un nuevo programa importante –la Ley de atención médica asequible– está entrando en vigencia, pero ni siquiera se aproxima a lo grande que la gente la imagina. Una vez que Obamacare esté funcionando de manera total, la Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que agregará solo el 3% al gasto federal general. Y si uno pregunta a la gente que despotrica respecto a un gobierno desbocado de cuáles otros programas están hablando, la respuesta es un espacio en blanco.

Mientras tanto, las cifras reales muestran que durante los últimos tres años hemos estado viviendo una era sin precedentes de reducción de tamaño del gobierno. El empleo en esta área ha disminuido sustancialmente y lo mismo sucede con el gasto total del gobierno (incluyendo, los gobiernos estatales y locales) ajustado a la inflación, que ha disminuido casi el 3% desde el 2010 y cerca del 5% per capita .

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Y cuando digo sin precedentes es exactamente lo que quiero decir. No hemos visto nada parecido a los recientes recortes del gobierno desde la década de 1950 y probablemente desde la desmovilización posterior a la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué se ha recortado? Es una imagen compleja, pero los recortes más obvios han sido en educación, infraestructura, investigación y conservación. Mientras que la Ley de recuperación (el estímulo de Obama) estuvo en efecto, el gobierno federal suministró significativa ayuda a la educación estatal y local. Después, la ayuda se marchó y los gobiernos locales empezaron a echar a cientos de miles de maestros.

Luego del plan de estímulo económico del presidente Barack Obama se empezaron a aplicar recortes que tuvieron un fuerte impacto en el corto plazo. Dichos ajustes no lograron reactivar el gasto privado. | ARCHIVO/AP
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Luego del plan de estímulo económico del presidente Barack Obama se empezaron a aplicar recortes que tuvieron un fuerte impacto en el corto plazo. Dichos ajustes no lograron reactivar el gasto privado. | ARCHIVO/AP

Mientras tanto, la inversión pública disminuyó marcadamente –tan marcadamente que muchos observadores se refieren a esto como un “colapso”– conforme los gobiernos estatales y locales cancelaron proyectos de transportes y postergaron el mantenimiento. Investigadores, como los de los Institutos de la Salud, también sufrieron grandes recortes. Y hubo un recorte de grandes dimensiones en el gasto para la conservación del suelo y el agua.

Hay tres cosas que uno necesita saber respecto a estos rigurosos recortes. Primero, eran innecesarios. Puede que la clase dirigente en Washington se estuviera hiperventilando por la deuda y los déficits, pero los mercados nunca han mostrado preocupación alguna respecto a la solvencia de los Estados Unidos. De hecho, durante todo este tiempo, los costos para tomar prestado se han mantenido en puntos tan bajos como para estar cercanos a récords.

Segundo, los recortes causaron gigantesco daño económico a corto plazo. A los defensores del gobierno pequeño les gusta afirmar que reducir el gasto del gobierno alienta el gasto privado y eso tiene sentido cuando la economía está floreciente. Sin embargo, los recortes recientes tuvieron lugar en el peor de los momentos: en la secuela de una crisis financiera. Las familias estaban luchando para arreglárselas con la deuda en que habían incurrido durante la burbuja de la vivienda; las empresas estaban renuentes a invertir debido a la debilidad en la demanda por parte de los consumidores. En estas condiciones, los recortes gubernamentales acrecentaron las filas de los desempleados y conforme disminuyeron los ingresos familiares igual sucedió con el gasto de los consumidores, con lo que se agravó el daño.

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El resultado fue profundizar y prolongar la crisis de los empleos en los Estados Unidos. Esos recortes en el gasto del gobierno son la principal razón por la que todavía tenemos alto desempleo, más que hace cinco años cuando Lehman Brothers se derrumbó.

Finalmente, si mira mi lista de áreas principales que se recortaron notará que involucran principalmente la inversión para el futuro. Por lo tanto, no estamos ante un daño solo de corto plazo, también estamos ante una degradación a largo plazo de nuestras perspectivas, reforzada con los efectos corrosivos del alto desempleo sostenido.

Por eso, respecto al acuerdo ese del presupuesto, sí, fue una pequeña victoria para los demócratas. También fue, posiblemente, un pequeño paso hacia la sanidad política, aunque algunos republicanos rechazan, provisionalmente, la idea de que un partido que no controla ni la Casa Blanca ni el Senado puede, no obstante, obtener lo que quiera mediante la extorsión.

Pero la imagen más grande es de años de política profundamente destructiva, que impone sufrimiento gratuito a trabajadores estadounidenses. Y este acuerdo no logró mucho en cuanto a cambiar esa imagen.

Traducción de Gerardo Chaves para La Nación

Paul Krugman es profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía ( 2008).

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