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Crónica de los mercados

Un tobogán muy resbaloso

Actualizado el 11 de febrero de 2017 a las 12:00 am

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Un tobogán muy resbaloso

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Uber se pasea por la banca
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Uber se pasea por la banca

El 9 de setiembre del 2010 la agencia calificadora de riesgo Moody’s sorprendió con la buena noticia de que había otorgado el “grado de inversión” a Costa Rica, una opinión favorable que reflejaba la mayor confianza que existía en la capacidad del Gobierno para pagar sus deudas.

Es cierto que se obtuvo la nota más baja dentro del escalafón de países con “grado de inversión” (Baa3), pero era un paso significativo si se toma en cuenta que, 30 años atrás, esta economía había caído en un incumplimiento de pagos.

Luego del espaldarazo de Moody’s muchos pensaron –me incluyo– que se iniciaría un camino virtuoso, que tarde o temprano llevaría a que otras calificadoras se decidieran a incluir a Costa Rica en el grupo de buenos pagadores.

Eso no ocurrió y más bien se esfumó lo alcanzado. En el 2014 Moody’s nos regresó al club de los deudores especulativos y este jueves 9 de febrero volvió a degradar la nota del país; similar dirección han tomado las agencias Fitch y Standard & Poor’s.

La principal causa es que desde hace ocho años el país comenzó a descender por un tobogán de deterioros crediticios atizados por el aumento en la carga de la deuda del Gobierno, que se disparó del 31% de la producción, en el 2009, a 47%, este año según las proyecciones.

¿Qué significa esto? Significa que más ingresos del Gobierno se usan para pagar intereses por préstamos. Eso restringe la capacidad para invertir en infraestructura pública, o de usar el gasto como política contracíclica en caso de una recesión.

Lo más grave es que como el gasto corriente (sueldos, pensiones, viáticos etc.) de todas maneras aumenta, es necesario endeudarse cada vez más para afrontar los compromisos.

El descenso por ese tobogán se prolongará hasta que el Ejecutivo y el Legislativo descifren el dilema del huevo o la gallina (recortar gastos-elevar ingresos); mientras, crucemos los dedos para que no ocurra un aumento súbito en las tasas de interés o en el tipo de cambio, que catapulte el peso de la deuda y nos lleve de vuelta a la Costa Rica de inicios de los 80.

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Esteban Ramírez C.

eramirez@nacion.com

Editor de Economía

Editor de Economía. Egresado de la Licenciatura en Periodismo de la UCR. Máster en Gerencia de Proyectos con énfasis en Proyectos de Negocios del Instituto Tecnológico de Costa Rica. 

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