Economía

Viviendo entre números

Desigualdad y pobreza

Actualizado el 12 de mayo de 2017 a las 10:30 pm

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Desigualdad y pobreza

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Uno de los temas más polémicos de la política económica tiene que ver con la forma en cómo se distribuyen los ingresos que resultan de la actividad productiva del país, para asignarlos de forma tal que porcentajes importantes de la población cubran sus necesidades básicas.

Mi regreso a la vida real
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Un fenómeno globalizado es que la operación del mercado ha logrado mejorar la eficiencia económica, pero con un grado creciente de concentración de ingresos en los deciles más altos de la población, generando crecientes problemas de pobreza.

Es aceptado que la pobreza se entiende como una condición que impide que un porcentaje de los hogares obtengan un nivel de ingreso mínimo que les permita cubrir el costo de una canasta básica de consumo, así como necesidades vitales de vivienda, vestimenta y salud.

En Costa Rica, el Instituto Nacional de Estadística y Censos, por medio de la última Encuesta Nacional de Hogares, evidencia que cerca de 20% de la población, es decir, más de un millón de personas, se encuentran bajo ese nivel de pobreza. Más específicamente, 343.000 personas no tienen capacidad de cubrir ¢50.000 por mes de la canasta básica y más de 700.000 no ganan suficiente para cubrir esa canasta y otras necesidades no alimentarias mínimas.

De igual manera se evidencia que el nivel de concentración de ingresos ha venido aumentando y que el Coeficiente de Gini se ha venido deteriorando a tal nivel, que el quintil más alto de ingresos del país acumula un 50% de los ingresos anuales generados y el quintil más bajo, por el contrario, apenas un 3%.

Las transferencias de gobierno con programas para combatir la pobreza mitigan en parte esta situación, pero está demostrado que la mejor forma de sacar a esos hogares de la pobreza es con oportunidades de empleo, para lo cual es importante que sus miembros tengan niveles de educación básica.

Con independencia de la ideología política, debería ser parte del plan nacional de desarrollo, un programa obligatorio de formación en el inglés, herramientas digitales y capacitación técnica. De no hacerlo se seguirá “regalando el pescado en vez de enseñar a pescar”, con un serio agravante de generación de inestabilidad política y social que ha sido la diferencia fundamental de Costa Rica respecto a otros países de la región.

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