Economía

Vida en la empresa

Álvaro Cedeño: A clases otra vez

Actualizado el 15 de febrero de 2016 a las 12:16 am

Economía

Álvaro Cedeño: A clases otra vez

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Vamos a clases a desarrollarnos intelectual, emocional y socialmente.

Algunos profesores, estudiantes y padres, creen que solo se trata de ir a adquirir conocimientos.

Los exámenes, por ejemplo, solo quieren verificar eso, muchas veces inadecuadamente.

Las tareas, podrían asegurar los conocimientos, pero además desarrollar el carácter. Para eso sería necesario reflexionar sobre el trabajo y quitarle a la tarea ese tufillo de castigo que a veces tiene.

Lo hace la chica que brega con la tarea sabiendo que hacer cuesta. Que cada vez cuesta menos. Que cuesta más si lo hacemos con mal ánimo. Que al hacer lo difícil nos vamos desarrollando. Que lo que nos obligamos a no hacer para dedicar tiempo a la tarea, nos entrena en el importante aprendizaje de saber prescindir y de saber posponer, virtudes de catecismo de antes. De inteligencia emocional de hoy.

La tarea podría enseñar sobre la existencia de métodos. De unos malos y otros buenos. Enseñar que las cosas no se hacen a troche y moche, sino que el saber acumulado consiste en parte en caminos que tienen letreros imaginarios de este no lleva a ninguna parte o éste sí que es eficiente.

Pienso esto mientras miro en el Museo Nacional, una ficha cuidadosamente manuscrita del herbario de Henri Pittier, que acompaña a unas hojas : Del Herbario H. Pittier .

La muestra se describe como Zornia diphylla Pers (Trencilla) y fue recolectada el 12 de diciembre de 1887 en los alrededores de Alajuelita.

Imagino en esta ficha el esmero con que se hace lo que se ha elegido como tarea.

La delicadeza con la que se cultiva la vocación. Siento, en un arco de casi ciento treinta años, admiración por Pittier. Me sirve de ejemplo.

El trabajo intelectual no se puede hacer sin cariño por la actividad.

¿Se fomenta en los chicos en escuelas y colegios, el cariño por lo que hacen, ya sea estudio, tarea, juego o convivencia?

Hay que redimensionar lo ordinario, desempolvar el verdadero sentido de lo que hacemos.

Rescatar el brillo y la profundidad que una vida en carrera, con poca reflexión, le han venido quitando a nuestro quehacer.

  • Comparta este artículo
Economía

Álvaro Cedeño: A clases otra vez

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota