La vía tendría 278 km de longitud y el proyecto incluiría dos puertos, un aeropuerto y una zona de libre comercio, entre otros

 12 agosto, 2014

Managua

Hace un siglo, cuando el Canal de Panamá entró en operaciones, el viejo sueño de Nicaragua de tener una vía interoceánica quedó relegado en la historia. Hoy, la competencia revive: confiados en un empresario chino, los nicaragüenses están empecinados en construir uno que triplica al panameño.

Ruta del Canal Interoceánico de Nicaragua iniciara en el departamento de Rivas, cruzará el Gran Lago Cocibolca y terminará en el Mar Caribe.
Ruta del Canal Interoceánico de Nicaragua iniciara en el departamento de Rivas, cruzará el Gran Lago Cocibolca y terminará en el Mar Caribe.

El canal es un proyecto estrella del presidente Daniel Ortega, quien en menos de un año ha acelerado una propuesta que genera dudas sobre su viabilidad dentro y fuera del país, a causa de la falta de experiencia constructora de la compañía china HK Nicaragua Canal Development Investment Co. (HKND) y su poco conocido dueño, Wang Jing.

Pero el empresario chino promete hacer realidad la añorada ruta interoceánica y recibió de Ortega la concesión para administrarlo por 50 años prorrogables.

La vía tendría 278 km de longitud (el Canal de Panamá mide 80 km) y el proyecto incluiría dos puertos, un aeropuerto, una zona de libre comercio, un complejo turístico y carreteras, además de una central eléctrica, una fábrica de cemento y otra de acero para garantizar el desarrollo de la obra, cuyo costo estimado es de $40.000 millones.

La gigantesca obra dará empleo a 50.000 personas en su etapa de construcción y 200.000 en la fase de operaciones y propiciará un crecimiento económico de 10,8% anual, actualmente de 4%, según los planes.

Esas cifras suenan alentadoras en uno de los países más pobres del continente, donde 45% de los seis millones de nicaragüenses es pobre y 53% carece de empleo formal.

Nicaragua fue descartada para construir un canal a comienzos del siglo XX. Mostrando una estampilla de correos que ilustraba un volcán en erupción, congresistas estadounidenses argumentaron que una ruta por ese país centroamericano estaba llena de riesgos. Finalmente se construyó en Panamá.

Ilusión o realidad, la idea empieza a inquietar a los panameños. Un 53% estima que otra vía interoceánica en Nicaragua no pone en riesgo el Canal de Panamá, pero 41% opina lo contrario, según la firma encuestadora Dichter & Neira.

"No hay para dos canales en Centroamérica y que los dos canales sean viables económicamente", dijo a la AFP en una entrevista el administrador del Canal de Panamá, Jorge Quijano.

Quijano señaló como inconvenientes de ese proyecto la complejidad de la obra y el elevado costo, que él calcula conservadoramente en $70.000 millones y no los 40.000 que estima Wang.

"Yo no invertiría ni un solo real", dijo al agregar que quien invierta en esa obra no puede esperar un "retorno saludable" de capital.

Panamá tiene previsto para finales de 2015 tener concluida la ampliación del Canal, que actualmente tiene un avance del 78%. Según la canciller panameña, Isabel de Saint Malo, ya se piensa en una nueva expansión.

Por el Canal de Panamá pasa el 5% del comercio marítimo mundial, pero la ampliación busca permitir el paso de barcos con el triple de capacidad de carga de los que pasan actualmente. De 320 millones de toneladas al año, se espera llegar en 2025 a unas 600 millones de toneladas.

Pero HKND sostiene que el crecimiento del comercio entre Asia, Estados Unidos y América Latina, y la tendencia a la construcción de grandes buques justifica "un segundo canal interoceánico que atraviese Centroamérica".

La construcción de un Canal en Nicaragua duraría cinco años y tendría capacidad para superpetroleros de hasta 350 toneladas y buques con 12.000 a 25.000 contenedores de carga, por lo que sería una vía "complementaria y no competitiva" al de Panamá, dijo a AFP el asesor presidencial para asuntos del canal, Telémaco Talavera.

Quijano replicó que con el crecimiento de la demanda "para nosotros es un buen negocio, pero si lo tenemos que compartir no es (bueno) ni para ellos ni para nosotros".

"La necesidad y la demanda del transporte marítimo mundial están ahí, lo que hay que ver es si el costo financiero (de la obra) compensa que se haga viable", opinó el director de la Fundación Nicaragüense de Desarrollo Económico y Social, Mario Arana, quien no descarta que un interés geopolítico de China esté detrás del proyecto.

Rusia, Corea del Sur, Taiwán, Venezuela y Brasil han expresado al gobierno interés en el proyecto, pero quieren conocer los estudios que HKND espera concluir en octubre. Estados Unidos se ha limitado a decir que parece "sumamente interesante".

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