Industria domina el 10% del mercado estadounidense; en 2020 sería el 20%

 23 noviembre, 2015
La cerveza no faltará en el Super Bowl de este domingo. | ARCHIVO
La cerveza no faltará en el Super Bowl de este domingo. | ARCHIVO

Nueva York EFE El éxito de la cerveza artesanal en Estados Unidos ha empujado en los últimos meses a los gigantes del sector a invertir para hacerse con pequeños productores que no dejan de ganar mercado.

“Si no puedes con tu enemigo, únete a él”. El dicho, aplicado al mercado, suele convertirse en algo así como “si tienes mucho más dinero, cómpralo”, y eso es precisamente lo que están haciendo las grandes compañías.

El ejemplo más reciente se vio cuando Constellation Brands –propietario de marcas como Corona– anunció que pagará $1.000 millones por la californiana Ballast Point.

La operación es la mayor que ha vivido nunca el sector de la cerveza artesanal y confirma una clara estrategia por parte de los grandes fabricantes.

En setiembre, Heineken se hizo con el 50 % de la propiedad de Lagunitas, una popular marca de California y una de las mayores cerveceras dentro del universo de las pequeñas firmas independientes gracias a su distribución en todo Estados Unidos.

Hace un año, la española Mahou San Miguel adquirió un 30 % de otro de los pioneros de este mundo, Founders.

Anheuser-Busch InBev, mientras tanto, ha comprado ya varios fabricantes en distintas regiones del país, como Goose Island Brewery, de Chicago; Blue Point Brewing, en Nueva York; y Elysian Brewing, de Seattle.

Muchas de estas compañías surgieron, paradójicamente, como respuesta a todo lo que representaban cervezas como la estrella del catálogo de Anheuser-Busch: Budweiser.

Poco a poco, lo que nació como un negocio local y a pequeña escala, ha ido ganando terreno gracias a un público dispuesto a pagar algo más por cervezas con más cuerpo y sabor.

Según los últimos datos, la industria artesana tiene un 10% del mercado en Estados Unidos, que genera en conjunto unos $100.000 millones al año, y en 2014 registró un crecimiento del 18% con respecto al año anterior.

Esa fuerza contrasta con el estancamiento del resto del sector cervecero y la tendencia parece aún lejos de frenarse.

Según la Brewers Association, que representa a miles de pequeñas empresas, para 2020 las cerveceras artesanas podrían tener el 20% del mercado.

Aunque no hay una definición clara sobre qué constituye una empresa artesana, esta asociación tiene en cuenta a aquellas que producen menos de 6 millones de barriles, que utilizan principalmente ingredientes tradicionales y que tengan menos de un 25 % de su propiedad en manos de un gran fabricante.

Frente a la proliferación de pequeñas empresas, los grandes del sector han seguido en los últimos años reduciendo su número por medio de multimillonarias fusiones comerciales.

Este año, AB InBev -la mayor cervecera del mundo fruto ya de la combinación de varios gigantes- dio un paso más con la compra de su rival británica SABMiller por más de 100.000 millones de dólares.

La firma resultante de la combinación de los dos negocios, que se conocerá como Newco, producirá un 30 % de la cerveza que se consume en todo el mundo, con presencia en más de ochenta países y una fuerza laboral conjunta de unas 225.000 personas.

Frente a ese poderío, ¿podrán seguir creciendo las cerveceras independientes? ¿O terminarán muchas de ellas precisamente absorbidas por el modelo contra el que se rebelaron?