Por: Álvaro Cedeño 20 febrero

En los sesenta, se creía en Costa Rica que la industrialización era la salida. ¿Cómo pensábamos en industrialización? El marco de referencia era la sustitución de importaciones. Entonces el “libro” de consulta era el anuario de comercio exterior de la Dirección de Estadística y Censos. La pregunta era: ¿qué importamos que se pueda producir aquí gracias a la protección arancelaria?

¿Cuáles serán las preguntas que hay que plantearse ahora? Imagino cuáles preguntas se harían en los albores de Amazon. ¿Cómo producir un libro sin papel? ¿Cómo enviarlo al lector en un tiempo record?

¿Y cuáles preguntas se harían en Uber? Imagino que alguien había oído hablar del SAC (Strategic Air Command) que, en tiempos de la guerra fría, siempre tenía aviones con armas nucleares, volando las rutas permitidas más cercanas a la Unión Soviética, a fin de disminuir el tiempo de respuesta ante un eventual ataque. Tener automóviles con alta probabilidad de estar cerca del usuario, es un factor crítico de éxito de Uber. Se han de haber planteado también la pregunta de cómo “producir” taxistas.

Un taxista es un chofer con buen conocimiento de la geografía. Y seguramente se respondieron que hay más choferes que taxistas y que la geografía se la dejamos a Waze.

Ahora, las preguntas que habría que seguir haciendo para pensar en digitalización, podrían ser: ¿Por evitarse qué, o por recibir qué, estaría el consumidor dispuesto a pagar? ¿En qué gasta mucho tiempo el consumidor? ¿De qué manera podríamos superar a los más exitosos en mercados atractivos? O formulada así: ¿En cuáles mercados atractivos las empresas exitosas están “durmiendo del lado equivocado”? ¿Cuáles cambios sufrirán las cadenas de valor que comandamos? ¿Cuán intensamente podremos aplicar el outsourcing ? ¿Cuáles encadenamientos que hoy son inviables, dejarán de serlo? ¿Cuáles cambios inimaginables podrían revolucionar una actividad? ¿Cuáles necesidades humanas básicas están desatendidas, como estaba la comunicación informal y superficial cuando se inventó Facebook?

La digitalización necesita respuestas. Pero antes, necesita preguntas. Tal vez la precursora de todas las preguntas es: ¿Cómo crear en las empresas y en el país, ecosistemas donde existan incentivos para plantearse preguntas radicales?