13 abril, 2015

Como muchos emprendedores en tecnología, Joshua Reeves dice que cree que su compañía puede cambiar el mundo.

También es posible que lo haga por la forma en la que se financió, tanto como por el producto mismo. ZenPayroll, su empresa, recaudó varios millones de dólares mediante una red de ejecutivos en tecnología. Cuenta con 56 de tales inversionistas “ángeles”, casi todos ocupados manejando sus propias empresas.

Joshua Reeves, jefe ejecutivo de ZenPayroll, busca más que dinero de sus inversionistas ángeles.. | JIM WILSON/THE NEW YORK TIMES
Joshua Reeves, jefe ejecutivo de ZenPayroll, busca más que dinero de sus inversionistas ángeles.. | JIM WILSON/THE NEW YORK TIMES

Entre sus inversionistas hay personas que ayudaron a fundar y administrar compañías como Dropbox, Evernote, Instagram, Yelp, Yahoo y Twitter. Muchas valen cientos de millones de dólares, incluso, miles de millones.

Reeves, quien buscó de $25.000 a $200.000 en cada inversionista ángel, va tras algo más que el dinero. Cada mes, les envía solicitudes de cosas en las que quiere que trabajen para él y su compañía, la cual ofrece programas informáticos en línea que se encargan de la nómina de negocios pequeños y medianos. Se podría tratar de contactos para ventas, información sobre cómo crear una cultura corporativa, o ideas sobre nuevos tipos de programas informáticos.

“Nos pagan y trabajan para nosotros”, dijo Reeves, de 30 años. “Son emprendedores que trabajan, les gusta concebirse como constructores de compañías, que atacan problemas”.

Tradicionalmente, los inversionistas ángeles eran solo las primeras personas que creían en el sueño de alguien. A veces eran mentores, parientes o amistades de amistades que llegaban con dinero y se iban, esperando contactos o actualizaciones periódicas. Sin embargo, ahora, Reeves ve una forma de explotar los talentos innatos de sus ángeles.

Jeremy Stoppelman, el cofundador de Yelp, dice que Reeves le habla de construir una firme cultura en la compañía. Elad Gil, quien le vendió Mixer Labs a Twitter y trabaja ahora en una empresas emergente de biotecnología, dice que recibe preguntas sobre problemas, como tecnologías de aplicaciones para móviles y operaciones de negocios.

“Somos ángeles operadores, damos experiencia de primera mano”, dijo Gil. “Aconsejamos y aprendemos cosas que se echan a perder muy rápidamente sobre cosas como adquirir usuarios o usar móviles. Los administradores del dinero no pueden hacer eso por una compañía”.

Gente como Reeves podría estar buscando una forma de crear toda una compañía: inspirarse en la experiencia del sector, evocar los intereses de emprendedores previos y expandir continuamente una red de inversionistas de mentalidad parecida.

Que Reeves pueda conseguir a estos recursos humanos dice mucho del estado de los valores en la tecnología, donde el dinero es barato, en comparación con el tiempo y la experiencia.

Los inversionistas ángeles han sido una parte cada vez más importante de cómo ha funcionado Silicon Valley por varios años, ya que la gente se ha hecho rica más temprano en su vida, y las herramientas corporativas, como los programas informáticos gratuitos de código abierto y recursos baratos de informática de nubes han reducido el costo de una empresa emergente.

AngelList, que ofrece empatar a empresas emergentes con inversionistas para las primeras etapas, dice que ha recaudado $104 millones entre 2.673 inversionistas para ayudar a financiar a 243 empresas emergentes.

Se espera que inversionistas de AngelList certifiquen que tuvieron un ingreso de más de $200.000 en cada uno de los dos últimos años o más de un millón de dólares arriba del valor neto de sus casas. En algunos casos, es posible que pida pruebas.

La gente puede invertir sola o seguir la inversión de diversos ejecutivos en tecnología que participan. Reeves es uno de los inversionistas en AngelList, y ha dado dinero (y, dice, tiempo) a empresas emergentes como Clever, que hace programas informáticos en línea para educación, y Patreon, un servicio como Kickstarter para apoyar a los artistas.

Reeves da a las empresas que financia el mismo trato de ángel operador que él recibe de los suyos. “Recaudar fondos debería ser como contratar”, dijo. “De cualquier forma, pones gente en tu compañía”.

Gracias a dos prolongados auges en solo dos décadas, hay muchos ejecutivos jóvenes con mucho dinero. Muchos invierten en cosas parecidas a lo que conocen, con millones en redes humanas y tecnológicas familiares.

Algunos inversionistas de más edad ven en ayudar a personas como Reeves una forma de seguir lo que está pasando hoy y retribuir con experiencia adquirida con trabajo duro.

“Tengo 37 años. Soy el viejo del lugar”, dijo Stoppelman, el cofundador de Yelp. “Es divertido usar tu conocimiento, construir el éxito de otra persona y ver que se usan tus sugerencias. La mayoría de las empresas emergentes subutilizan a las personas que convencen para participar”.

Muchos de los ángeles de ZenPayroll, que han construido negocios con las mismas tecnologías de informática de nubes, movilidad y programas informáticos de código abierto, se ven como parte de un movimiento. Esta tecnología está cambiando a la sociedad, arguyen, y les gusta ser parte de lo más posible de eso.

“Se trata de un momento trascendente”, dijo Tien Tzuo, el director ejecutivo y cofundador de Zuora, que hace programas informáticos para que las compañías tengan negocios de suscripciones en línea. “Hace 15 o 20 años, se trataba del dinero o del estatus de friki informático. Ahora hay un sentimiento visceral de que estamos totalmente cambiando al mundo”.