Cámaras empresariales reclaman interrupción en su línea de producción

Por: Juan Pablo Arias 22 octubre, 2014

San José

El costo diario de operación de un barco puede ascender hasta los $25.000 diarios. Dicho gasto se da aun si no navega y se encuentra anclado a la espera de desembarcar mercadería.

Instalaciones actuales del Puerto de Moí­n, en la ciudad de Limón. Donde el 80% de las importaciones y exportaciones del paí­s son movilizadas.
Instalaciones actuales del Puerto de Moí­n, en la ciudad de Limón. Donde el 80% de las importaciones y exportaciones del paí­s son movilizadas.
En los puertos de Moín y Caldera se atienden anualmente casi 800 buques y se movilizan casi 2 millones de toneladas de carga exportada y 800.000 toneladas de carga importada

A este escenario económico se enfrentan muchas de las embarcaciones que en este momento llegan al país y no pueden atracar en los muelles de Limón y Moín, explicó Jorge Campabadal, presidente de la Cámara Nacional de Armadadores y Agentes de Vapores (NAVE).

"Los barcos no somos como las líneas aéreas, porque vamos a diferentes puertos en un solo viaje y tenemos traslado de cargas a otras embarcaciones. El cierre de un muelle afecta esa rotación del barco e incrementa los costos", detalló el representante de los empresarios.

Campabadal explicó que otra de las consecuencias es el desvío de los barcos y los inconvenientes que esto trae, pues la carga viene al país con un orden y al cambiarlo deben hacer ajustes en cada país que atracan.

También el acople con la red de logística se rompe e incrementa los costos de los cabezales que esperan en el puerto para iniciar la ruta hacia el resto del país o hacia Nicaragua, donde se ubican muchas de las empresas que utilizan los puertos del Caribe costarricense.

"Afecta el transporte a Nicaragua y a toda la región, porque acá está creciendo el negocio de empaque y distribución pues muchos productos ingresan por Costa Rica y se envían al resto de Centroamérica en transporte terrestre. A eso lo llamamos transporte multimodal", explicó Mónica Segnini, gerente de la empresa Desacarga.

La empresaria alegó que el cierre de muelles hace que el país sea menos competitivo y transtorna los tiempos de planificación, pues los hace más largos.

La afectación a clientes de su empresa incluye: un buque que traía una importación de sal y se desvió en su ruta, y cargamentos de canales de riego y especias para la industria alimentaria que desembarcaron pero están sin movilizarse en los patios del muelle.

Incluso con el muelle funcionando el sector logístico asegura tener afectaciones.

"Hay una saturación por falta de capacidad de la terminal actual. Ya pagamos costos por esos atrasos, porque los buques deben hacer fila", dijo Segnini.

Además, Ronald Jiménez, presidente de la Unión de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (Uccaep) destacó que el uso de los puertos del Pacífico en sustitución de los del Caribe no es una alternativa viable porque un puerto como Caldera está saturado con esperas de hasta 5 días promedio para operar.

Producción local se afecta. Los sectores más afectados en forma directa son los exportadores e importadores de productos perecederos. La Cámara Nacional de Bananeros estima que las pérdidas podrían darse si los puertos no abren en los próximos tres o cuatro días.

Otros representantes de los sectores productivos del país también manifestaron su desazón por la huelga en las terminales de Limón y Moín.

Ejemplo de esto es la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia), la cual argumentó que el abastecimiento de los productos de consumo básico sería afectado directamente, pues muchos de los materiales de importación son vitales en líneas de producción de este sector.

"Muchas de nuestras empresas asociadas utilizan con alta frecuencia estos puertos, al igual que más del 80% de la industria nacional para efectos de importación y exportación de materia prima; desde insumos de empaque, repuestos, maquinaria, productos perecederos, entre otros;todos estos vitales para nuestro proceso productivo", manifestó José Manuel Hernando, presidente de Cacia.

El gremio industrial también lanzó fuertes críticas al cierre de los puertos y reclamó que dicha acción traerá serias repercusiones para el sector productivo nacional.

"No es posible que un pequeño grupo decida por toda una provincia y un país. No debemos permitir que con este tipo de acciones se altere el orden público y se atente contra el progreso nacional, particularmente en una provincia como Limón que requiere un impulso decidido para tomar la ruta del desarrollo", señaló Enrique Egloff, presidente de la Cámara de Industrias.

En el caso de los importadores, estos resaltaron el impacto negativo en la competitividad del país.

"Cada hora que un puerto deje de funcionar representa miles de dólares en pérdidas para el sector productivo", dijo José Manuel Quirce, presidente de la Cámara de Importadores (Crecex).

De acuerdo con Quirce, los efectos se pueden percibir incluso en entidades gubernamentales, pues muchos de los importadores son proveedores del Estado y cualquier problema en los puertos provoca un retraso en las entregas.

La Cámara de Comercio, por su parte, pidió al gobierno cumplir su promesa y garantizar la continuidad de los servicios portuarios en los muelles de Limón para que con ello no se afecte la imagen del país ni el giro del comercio exterior.

Colaboró el periodista Óscar Rodríguez.