29 septiembre, 2014

¿A cuáles de las acciones de este día conviene dedicarles tiempo y atención porque pueden convertirse en frutos trascendentes? ¿Cuáles son simplemente agua que corre y solo hace ruido?

La eficiencia es importante. Aprender a hacer algo en menos tiempo o con menor esfuerzo nos libera tiempo futuro. Pero la eficiencia y la productividad no son todo.

El día que conocimos a fulanito. O el día que discurriendo discurriendo descubrimos un talento propio o una forma de desarrollarlo. El día que ayudamos a alguien quien con esa ayuda dio un paso de crecimiento permanente. O el día que rompimos con un mal hábito o con una situación cómoda que no tenía futuro.

O el día que dejamos el camino habitual y empezamos a recorrer ese otro que nos trajo hasta aquí.

Vivir fecundamente implica explorar. Implica tomar decisiones de ruptura. Hasta un cierto momento, actuamos para el público. Son los años de la infancia, en los cuales estamos más interesados en merecer halagos que en vivir. Luego viene la autonomía. Que no es hacer lo que se nos antoje. Luego, cuando vemos que no habrá tiempo ni energía para todo, empezamos a administrar estos dos recursos económicamente: como si fueran escasos, intentando sacarles el mayor provecho, con la mayor racionalidad.

De muchachos, intentamos entrarle a todo porque todo es posible. Como adultos, nos vamos enfocando y lo que perdemos en anchura lo vamos ganando en profundidad. Y al sacrificar la ambición de entender de todo, vamos al fin descubriendo que sobre poco, entendemos mucho.

El aprender del muchacho consiste en acumular novedades porque todo es novedoso. El aprender de los adultos es un reacomodar y relacionar lo existente, y, cuando afortunadamente llega algo novedoso, contemplar como se ilumina con nuevas luces lo acumulado.

Podemos dedicar los mismos 15 minutos a algo rutinario o a algo que nos desarrolla. Pero de la asignación entre lo uno y lo otro depende mucho. Así que convendría medir la vida no en años, sino en cuartos de hora de vigilia, de los cuales, en un año, hay más de veintitrés mil.