Conglomerado de empresas nació antes del arribo de la planta de microchips

 25 abril, 2014

En el recuento de daños, tras la salida de la planta manufacturera de Intel hacia Vietnam, persiste una duda legítima: ¿está hoy en alto riesgo el futuro del conglomerado o clúster de empresas tecnológicas que funciona en el país?

Un grupo de especialistas en inversión extranjera e innovación considera que existen al menos cinco razones de peso para pensar que no, y que su evolución actual es la correcta:

1. El mundo antes de Intel. La primera es que ese conglomerado tecnológico germinó desde antes de que Intel existiera en Costa Rica. Según registra Luciano Ciravegna, economista investigador y profesor del Incae, empresas como SOIN, Tecapro, CODISA, Avantica y Sysde fueron pioneras en estas actividades.

Su origen se remite a finales de los ochenta e inicios de los noventa, e Intel llegó en 1997. Eso indica que los factores que permitieron a esa industria crecer en el país, no responden exclusivamente al “efecto Intel”.

Ciravegna publicó, en el 2012, el libro Promocionando Sillicon Valleys en Latinoamérica: lecciones desde Costa Rica , en el cual registra, al 2011, al menos 200 empresas que componían este clúster en Costa Rica, y si se incluyen los centros de llamadas, alrededor de esta industria gira un 10% de la fuerza laboral.

2. Evolución. La segunda razón es que Intel era la “carta de presentación” para atraer este tipo de inversión, y, sin duda, otorgó credibilidad al país para venderse en los negocios globales.

Sin embargo, el clúster costarricense no gira en torno a la manufactura de productos al estilo Intel, como sí el taiwanés o el irlandés, advierte Ciravegna.

Para finales de los años noventa, Intel era una planta manufacturera muy sofisticada que entró al país luego de que Costa Rica perdió miles de empleos por maquilas textileras que “cosían calzoncillos y medias”, agrega Lawrence Pratt, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible del Incae.

Eso fue bueno para promocionarse, acepta Pratt, pero el clúster costarricense, en su criterio, evolucionó hacia servicios de mayor valor agregado que los de Intel.

Tal perspectiva coincide con el hecho de que Intel se llevó su planta de manufactura, pero quedan intactos los departamentos de Ingeniería y Diseño, de alto valor agregado, con 1.200 puestos, que sumarán 200 plazas más, según lo afirmó la propia empresa.

Otros conglomerados como el aeronáutico o el de instrumentos médicos también generan productos de alto valor agregado en el país. En la imagen, Tico Electronics trabaja en el país desde 1996. Su nicho son los ensamblajes electrónicos difíciles, hechos a mano y con maquinaria. | ABELARDO FONSECA.
Otros conglomerados como el aeronáutico o el de instrumentos médicos también generan productos de alto valor agregado en el país. En la imagen, Tico Electronics trabaja en el país desde 1996. Su nicho son los ensamblajes electrónicos difíciles, hechos a mano y con maquinaria. | ABELARDO FONSECA.

3. ¿Hay otras cartas? Una tercera razón es que Costa Rica tiene otras “cartas de presentación” que le permiten ser considerada un jugador serio en el mercado global.

Para Ciravegna, si empresas como Hewlett Packard o IBM planean ampliar sus inversiones en el país, pueden ser la nueva “bandera” para atraer firmas que valoren el recurso humano costoso (en relación con Vietnam) y sufran menos por los problemas de logística e infraestructura, como los servicios tecnológicos.

4. En perspectiva. Si Incae considera que un 10% de la fuerza laboral trabaja en empresas ligadas con alguna industria tecnológica (incluyendo call centers ), 1.500 empleos son un drama humano serio, pero, en perspectiva, esos puestos de trabajo perdidos no arrasan el clúster tecnológico del país.

De hecho, en sus investigaciones, Ciravegna estima que del 2009 al 2011 fueron creados más de 8.000 nuevos empleos por la industria de servicios de negocios en el país, y más de 2.000 específicamente en software y programación, que son un paso a servicios sofisticados.

5. ¿Y los encadenamientos? Finalmente, es innegable que habrá algún impacto en los encadenamientos, pero, desde el punto de vista de Jorge Sequeira, gerente general de Procomer: “las mismas empresas que suplen a Intel suplen a otras compañías de alta tecnología en sectores como ciencias de la vida, farmacéutico, metalmecánica, plásticos y a otras empresas de electrónica”.

Y agregó: “muchas de estas empresas ya se han convertido en exportadoras”.

Son momentos complicados para la inversión extranjera y la pérdida de empleo nunca es para menos, claro, pero, según estos especialistas, el conglomerado tecnológico local tiene raíces más profundas que la manufactura de Intel.

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